Llegó, habló y triunfó

Llegó, habló y triunfó. Porque sí. El lleno más que absoluto, rebosante, del Aula de Cultura estaba justificado y el invitado de esa noche al Parque de las Ideas de Esteban Ramírez se metió en el bolsillo al respetable a los tres minutos de empezar. O quizá menos.

    15 abr 2010 / 22:00 H.

    Parecía imposible que Leopoldo Abadía, un hombre que ha ofrecido ya 300 conferencias por el mundo, que tiene un blog que visitan tres millones de personas, estuviera en Jaén. Pues sí, estaba, era de carne y hueso. Creo que él mismo se sorprendió de la cantidad de personas que tenía enfrente. “Si me lo dices antes a lo mejor me lo pienso…” Me comentó sonriendo con modestia poco antes de que comenzara su presentación. Bueno, en realidad no creo que le sorprendiera, con el periplo por medio mundo que tiene a sus espaldas, pero el detalle dice mucho de su carácter. Campechano, muy educado y de una inteligencia tan fina que te cala. Cualquiera que esté a su lado acaba por contagiarse, seguro. Yo lo estuve, pero poco tiempo. (Es broma)
    Mucha gente le pregunta qué hará cuándo acabe la crisis –que pasará, aunque él no sabe cuándo y quien diga que sí lo sabe, miente, según él-, y a mí me parece que puede seguir perfectamente de plató en plató, disfrutando como un niño con zapatos nuevos. Al despedirnos me comentó que el día siguiente iba a no sé televisión: “El día que no me maquillan estoy raro”, bromeó. Eso, que podría seguir dando charlas, pero hablando de otro tema, claro: de educación. Sí. Con doce hijos y cuarenta nietos tiene tal recorrido vital que cuando toca este asunto sienta cátedra. Un amigo suyo le comentó que con una palanca se mueve el mundo, pero que con un churro no y eso es lo que estamos haciendo de nuestros hijos. En su último libro habla del denominador común que deben tener todos los planes de estudio:
    “1.-Los planes de estudio tienden a formar personas
    2.-Esas personas podrán ir por todo el mundo y no solo por la acera de la derecha de la calle Mayor de San Quirico (el pueblo imaginario en el que ambienta su libro “La hora de los sensatos”)
    3.-Esas personas serán capaces de sacarse ellas solas las castañas del fuego, sin esperar a que venga el Gobierno de turno a salvar a los pobrecillos.
    4.-Esas personas serán honradas.
    5.-Esas personas serán capaces de ayudar a los demás.
    6.-Esas personas serán fiables. O sea, cuando digan que hace sol, es que hace sol. Y cuando digan que llueve, es que llueve”
    Un sentido común aplastante el suyo. Y esto es solo un ejemplo. Sus recetas para salir de dónde estamos, que no son recetas sino reflexiones cargadas de sensatez, quizá pasen de moda cuando volvamos a llegar sobrados a fin de mes. Pero la educación, lo mal que lo estamos haciendo, eso jamás pasará de moda.