Llega el tranvía
La maquinaria del tranvía que cambiará por completo la fisonomía de la capital está engrasada. La bomba electoral con la que el Partido Socialista concurrió a las elecciones municipales de 2007 explota en el ecuador de una legislatura necesitada de emociones fuertes y proyectos estrella que pusieran al equipo de Gobierno, para bien o para mal, en el ojo del huracán y en el centro de todas las miradas. El polémico proyecto, adjudicado por la Junta de Andalucía a un compendio de empresas jiennenses, comienza a caminar, con paso firme, hacia la revolución física y social de una ciudad poco acostumbrada a la utilización del transporte público.
La maquinaria del tranvía que cambiará por completo la fisonomía de la capital está engrasada. La bomba electoral con la que el Partido Socialista concurrió a las elecciones municipales de 2007 explota en el ecuador de una legislatura necesitada de emociones fuertes y proyectos estrella que pusieran al equipo de Gobierno, para bien o para mal, en el ojo del huracán y en el centro de todas las miradas. El polémico proyecto, adjudicado por la Junta de Andalucía a un compendio de empresas jiennenses, comienza a caminar, con paso firme, hacia la revolución física y social de una ciudad poco acostumbrada a la utilización del transporte público. Es importante la llegada del tranvía a Jaén, pero lo trascendental será a largo plazo, cuando los jiennenses no tengan más remedio que tomar plena conciencia de la relevancia de dejar el coche aparcado en casa y utilizar las diferentes alternativas públicas para ir al trabajo, al hospital, de compras o, simplemente, a dar un paseo por la ciudad. Ahí radicará el éxito del tranvía, un medio de transporte que sólo llegará a ser aceptado por la ciudadanía si el proyecto va acompañado de un plan de movilidad serio, moderno y adaptado a los cambios que se plantean. Creo que no hay que tener miedo a la llegada del tranvía. Ahora bien, habrá que estar muy atentos a todo cuanto suceda, porque para adquirir una adecuada cultura del transporte público se necesitan políticas exigentes con las empresas que lo explotan. Y estaremos muy atentos.