Libertad
Desde Vizcaya. ¿Qué ocurre con nosotros, hombres y mujeres enfermos de miedo? Un miedo que congela nuestras almas y no nos deja reaccionar ante esta grave situación; que ha cegado nuestros ojos a lo evidente, y cerrado nuestros oídos al cabalgar ruidoso de los jinetes del apocalipsis. Imbuidos estos de un poder masculino, agresivo y violento, sin equilibrio alguno de lo femenino. Que está arramplando con todo, especialmente con la sensibilidad humana.
Esa faceta inmaterial que nos hemos acostumbrado a obviar por “inútil”. ¿Dónde están nuestra valentía y nuestras agallas para poner freno a esta crónica de un desastre anunciado, a la que parecemos asistir con la inteligencia congelada? ¡Liberémonos de este embrujo negro, bendecido, que nos tiene sometidos y demos el primer paso hacia nuestra propia comprensión! ¡Recuperemos el poder dormido que habita, esperando, en nuestra conciencia interior! ¡Neguémonos a servir por más tiempo a este miedo controlador y sus agentes, y recuperemos nuestra dignidad sometida en estos tiempos de oscuridad! ¡Demos cabida a nuestra propia iluminación, que no está lejos, sino aquí mismo, y que no viene como piensan los crédulos de fuera (de las “eléctricas” que diríamos), sino de nuestro interior, aprisionado como está por capas y capas de condicionamiento social y religioso y que clama, hoy más que nunca, expresarse en completa libertad.
Gerardo Hernández Zorroza