Día 0: Las tres abstinencias
Desde Jaén, España.-Día 0: Parte la expedición transoceánica: 14 horas de avión, más 6 de autobús por carreteras desconocidas
Ya no es como fue costumbre, que desde hoy miércoles, 14 de julio, estamos menos que nunca para sacar adelante el periódico. Cada verano, siempre de guardia en la Redacción estaba la mitad de la plantilla daba igual el mes, que la otra gozaba de sus merecidas vacaciones, estas de 2010 con una novedad insoslayable, la de los bolsillos casi vacíos.
Desde Jaén, España.-Día 0: Parte la expedición transoceánica: 14 horas de avión, más 6 de autobús por carreteras desconocidasYa no es como fue costumbre, que desde hoy miércoles, 14 de julio, estamos menos que nunca para sacar adelante el periódico. Cada verano, siempre de guardia en la Redacción estaba la mitad de la plantilla daba igual el mes, que la otra gozaba de sus merecidas vacaciones, estas de 2010 con una novedad insoslayable, la de los bolsillos casi vacíos.
El Mundial futbolero nos dejó exhaustos de jolgorio (y de trabajo) y ahora la tarea la repartimos entre menos plumillas, con lo cual tocamos a más páginas por menda-lerenda. La razón de la merma, un viaje repentino que se han montado tres ‘compis’, empezando por el amadísimo director, que no pasa año sin calzarse un viajecito a las antiguas colonias; ‘Rafacasas’, el fotógrafo artista que enmorena su piel con cada flash, y Angelito, el escouts más dicharachero. Válganos Santa Catalina, que por si faltaba tarea,una más que nos cae a la Redacción, la de poner en orden las notas que nos manden desde allende los mares: ¡Que se van al Perú! Lo hacemos, lo haremos, como Colectivo bueno, educado y, sobre todo, obediente, que el paño no está para rechazar trabajitos, sean de la condición que sean, venga la orden de quien venga, mismamente de Piturda o de Paco Gorrión. ¡Saludos Paquito, a ver si nos traspasas la taberna y el jamón centenario por un abrazo sentido con queso! Al grano, que la gente del Trepabuques vamos siempre por la trocha, sin curvas... Todo viaje es divertido, ya dicen los que saben de todo que “cada uno es lo que se haya movido, por los libros o por los viajes”, o sea, leyendo mucho, que es gerundio, o kilometreando, que aunque también es gerundio, cansa más. Y un viaje deestos, por mucho que se diga que es de trabajo tiene una parte de aventura que engatusa. ¿A que sí? ¿A que ustedes, como nosotr@s, nos hubiésemos ido de un tirón? Especialmente viéndoles las caritas a ellos, los afortunados viajeros. La de los primeros días, conste aquí. De la alegría pasaron a la preocupación y del susto a la risa floja. Hemos vivido con ellos las semanas previas a la marcha no sabemos definirles con exactitud cómo están. Para explicarnos mejor, con decir que llevan 15 días de abstinencia, pues deberían imaginarse que ese triple “no” medica, le cambia el carácter a cualquiera. El epidemiólogo, o sea, un médico que sabe mucho de enfermedades raras, los ha quitado durante dos semanas del sol (primera abstinencia), del alcohol (segunda abstinencia) y de cualquier ejercicio físico (esta tercera abstinencia tiene mucho que ver con el sexo, je, je). También se lo podemos contar de otra manera, por si se encuentran con ellos en las horas previas al viaje: ¡Están cargados de bichitos medio dormidos, pero bichitos malos son! Los han vacunado, tomen nota, de tétanos y difteria, de las fiebres tifoideas, de la hepatitis A, de la hepatitis B, de la malaria, del cólera y de la fiebre amarilla, que es la que los ha dejado que se suben por las paredes, lampando por todo, también por una Cruzcampo bien fresquita (no sean mal pensados, verdes trepabuqueros). Bueno, bueno, y por si no tienen con lo que se llevan dentro del cuerpo, ay, qué penica más grande nos dan (ji, ji), el cargamento de aerosoles, cremas y pastillas antimosquitos es de tal envergadura que veremos si les dejan pasar la aduana. Es más, como están en la fase de la risa floja, la de que me quiero ir, no me quiero ir, me voy, no me voy, que vaya otro que yo tengo una boda... se lo creen todo y alguien les ha dicho que se tomen un brebaje para mear mucho más amarillo de la cuenta (tal cual) que así los mosquitos huyen del olor. No sabemos si se lo beberán, porque para esto son muy puñeteros. Para ponernos los dientes largos con el viaje a Málaga a vacunarse de la fiebre amarilla no. De Málaga, todo detalles de pescaíto fresco y bañito en la playa, pero de esas cosas del brebaje (y de una de las abstinencias), nada de nada. No dicen ni mú. El viaje tiene tarea, de ahí la carita de preocupación: 4 horas de coche para llegar de nuestro Jaén del Santo Reino al aeropuerto de Barajas, más 12 horas de avión Madrid- Lima, más 2 horas de avión entre Lima y Chiclayo, más 6 horas en autobús, por carreteras, nunca mejor dicho, desconocidas y sospechosamente regularcillas, entre Chiclayo, en la costa atlántica y Jaén de Bracamoros, en la preselva amazónica, o séase, por montañas y valles, a la par de acojonamiento, tanto monta. Hay que ser “mu” valientes (o estar medio idos...) Ah, se van al Perú a hermanarse con el Jaén de allá, que fundó un tío de Andújar, Diego Palomino, “más chulo que un ocho”. Llegó a los dominios de los incas antes que él un conquistador de Jerez de la Frontera y fundó, claro, otra Jerez de la Frontera. Pero el nuestro, años más tarde, se llevó la ciudad a otro lado, y le puso Jaén de Bracamoros. ¡Con un par! Postdata: Cualquier parecido con la realidad no es mera coincidencia, que esta crónicaa pie de oliva está basada en hechos reales. Mañana, más.