Las pensiones en el punto de mira
Como no se han hecho bien los deberes y nuestro déficit público ha sido superior al establecido por Bruselas, esta nos ha recetado el castigo pertinente, como siempre para la clase menos pudiente, prescribiéndonos reformar las pensiones, aplicándoles recortes para que el coste en el futuro sea menor. Como buenos y obedientes alumnos, nuestros gobernantes van a realizar los estudios dirigidos a convencernos de que son necesarios estos recortes para que en el futuro tengamos una pensión inferior a la actual pero digna.
Para ello extrapolarán los datos de hoy al futuro garantizándose el resultado, pero lo que deberían hacer es una prospección, que como indica la RAE “es el conjunto de análisis y estudios realizados con el fin de explorar o predecir el futuro, en una determinaría materia”. Es decir debían imaginarse cómo será nuestra situación económica en el 2050 (año en que en número de jubilados alcanzará el nivel máximo) y por tanto tener en cuenta, entre otros, el efecto de la reforma de las pensiones en la que estamos asumidos, el incremento de productividad, la consecuencia del paro en el importe de las pensiones futuras y el cambio añorado y deseado del sistema productivo español. Pero si el objetivo oculto es que las empresas coticen menos, en vez de disminuir las pensiones futuras podían ir por el camino de los ingresos, para lo que me atrevería a dar las siguientes sugerencias; destopar las cotizaciones, que las dietas de los consejeros coticen a la seguridad social( impuesto solidario) y que se suprima la norma de que las jubilaciones deban financiarse solo con las cotizaciones y por tanto lo hagan también con el resto de impuestos de los que se nutre los presupuestos del estado.
Javier Laplana