Las ONG alertan de repatriaciones irregulares de menores propiciadas por la nueva Ley de Extranjería
Las ONG Andalucía Acoge, Cáritas Andalucía y CEAR-Andalucía advirtien de que la nueva Ley de Extranjería, aprobada ayer en el Congreso de los Diputados, abre la puerta a que el Gobierno central y las CC AA puedan firmar acuerdos con los países de origen de los Menores Extranjeros No Acompañados (MENA) que se encuentran acogidos en centros de protección andaluces con el objetivo de que éstos sean repatriados "sin las garantías suficientes".
Las ONG Andalucía Acoge, Cáritas Andalucía y CEAR-Andalucía advirtien de que la nueva Ley de Extranjería, aprobada ayer en el Congreso de los Diputados, abre la puerta a que el Gobierno central y las CC AA puedan firmar acuerdos con los países de origen de los Menores Extranjeros No Acompañados (MENA) que se encuentran acogidos en centros de protección andaluces con el objetivo de que éstos sean repatriados "sin las garantías suficientes". Así, según indicó el secretario general de Andalucía Acoge, Mikel Araguás, la normativa, después de la reforma, reconoce a las CCAA competencias para acordar la repatriación de los menores extranjeros desamparados a centros de acogida en sus países de origen "sin que se estipule que tenga que realizarse un seguimiento de su estado o las condiciones que reúnen los centros de su país", con lo que da la sensación de que lo que pretenden con estos convenios es "quitarse a los MENA sin más". Hay que recordar que en la actualidad, según datos de la Consejería para la Igualdad y el Bienestar Social de la Junta de Andalucía, hay en la comunidad autónoma más de 860 menores extranjeros no acompañados que se encuentran tutelados por la Administración autonómica en alguno de los 267 centros de protección que hay en la región.
Asimismo, señaló que con la reforma "se cuestiona el hecho de que ante todo un menor extranjero desamparado es un menor antes que inmigrante y como tal requiere la máxima protección", aunque, no obstante, reconoció como aspecto "positivo" que la otorga "mayor protagonismo" al menor durante los procesos judiciales, con la posibilidad de que disponga de un representante legal "para que pueda escucharse su voz". En general, según el secretario general de Andalucía Acoge en torno a 800.000 inmigrantes que se encuentran en situación administrativa irregular en España y unos 80.000 en Andalucía pueden verse afectados por el "recorte" de derechos fundamentales en el ámbito de la educación, justicia o situación familiar entre otros que supone la reforma de la Ley.
Además, tal y como destacó la coordinador de Cáritas Andalucía, Pilar Muruve, la reforma de la normativa se ha llevado a cabo en un momento de crisis en el que se ha generado la sensación de que los inmigrantes "sobran", cuando "han jugado un papel determinante en el crecimiento económico de España vivido en años anteriores". De hecho, según refleja el informe Randstad 2008, los inmigrantes contribuyeron en un 30 por ciento al crecimiento del PIB en el país. Aragúas llamó la atención sobre que en el ámbito de la educación, se restringe el derecho universal de acceso a la misma garantizado por la Constitución, limitándolo a la enseñanza obligatoria y "contraviniendo incluso la jurisdicción del Tribunal Constitucional" que, en diferentes sentencias, ha reconocido que las personas inmigrantes "tengan la edad que tengan y sea cual sea su situación administrativa tienen derecho a la educación en todos los niveles, así como a las becas y ayudas que otorga la Administración".
En este sentido, expresó la intención de las entidades sociales de pedir la colaboración del Defensor del Pueblo Español para recurrir la Ley ante el Tribunal Constitucional, ya que las organizaciones sociales carecen de legitimación para hacerlo y ven "muy difícil" conseguir el apoyo de los 50 diputados o senadores o bien de asambleas legislativas de las CCAA que estipula la legislación para poder presentar un recurso. Asimismo, lamentó que con respecto a la justicia gratuita, la nueva norma exige una doble petición por parte de la persona inmigrante de representación jurídica, lo que supone una "traba burocrática sangrante que en la práctica bloqueará el acceso a este derecho fundamental". Con ello, criticó que se crean dos sistemas judiciales que reconoce "diferentes derechos dependiendo de cual sea la nacionalidad de la persona afectada".
Según Araguás lo que se pretende con esta decisión es "descongestionar los tribunales y liberar la carga que supone para la Administración la defensa jurídica gratuita de las personas inmigrantes irregulares", con lo que "las personas más vulnerables y que más necesitan de defensa legal para hacer valer sus derechos se ven privadas de este derecho fundamental". Por otro lado, criticó el "endurecimiento" de las sanciones previstas por la Ley, "más cercanas al ámbito penal que al administrativo, al que realmente pertenece la jurisdicción de la norma", lo que incurre en una "peligrosa criminalización del inmigrante, identificando su situación administrativa irregular con un delito". "Una de las novedades que trae la reforma es que, a partir de ahora, a los inmigrantes que hayan cometido una simple falta, como participar en una pelea callejera o incluso simplemente tengan deudas tributarias como el pago pendiente de una multa de tráfico, se les puede negar la renovación del permiso del permiso de trabajo", informó, apuntado que, además, esta "criminalización" se extiende a las personas autóctonos que acojan a inmigrantes en sus casas, ya que la Ley contempla sanciones en este sentido.
En este sentido, rechazó el "mayor control" que se realiza del colectivo a través de los Centros de Internamiento (CIES), en los que los inmigrantes podrán permanecer hasta 60 días, superando los 40 estipulados con anterioridad, lo que, "teniendo en cuenta el funcionamiento de los CIES, en los que no existe ningún tipo de control gubernamental ni se permite el acceso de ONG, lo convierte en un régimen similar a la incomunicación". Asimismo, criticó el "limitado" concepto de la familia que tienen la norma, pues "reduce el núcleo familiar a la pareja y los hijos menores de 18 años y limita la reagrupación familiar". De este modo, señaló, identifica a la persona inmigrante con "trabajador, sin tener en cuenta que es un ciudadano que no vive aislado, sino que pertenece a una familia".
LEY "PACTADA ENTRE PARTIDOS POLITICOS"
Por su parte, el coordinador de CEAR-SUR, Ricardo García, la norma también coloca a las mujeres víctimas de violencia de género en situación administrativa irregular en un "callejón sin salida", ya que "cuando se decide a denunciar su situación se le abre inmediatamente un expediente de expulsión que se mantiene durante todo el proceso", lo que "desincentiva la motivación de la mujer a denunciar y todo el esfuerzo psicológico que supone". Tal y como resaltó Aragúas, "se ha perdido la oportunidad de hacer una política de inmigración que mire más allá del corto plazo y de la urgencias de los partidos políticos favoreciendo la integración de las personas inmigrantes a la sociedad". Asimismo, afirmó que "no es cierto que la reforma de la Ley haya sido dialogada, pues la incorporación al texto de las numerosas propuestas realizadas por la ONG ha sido prácticamente nula". "Ha sido una ley pactada entre los partidos políticos que no ha tenido en cuenta la realidad social",