Las más de mil caras de la cultura

Con gestos de entre curiosidad y extrañeza, giraban la cabeza todos aquellos que caminaban por la Plaza de la Constitución a media tarde. Cajas de colores y gente, mucha gente. Más arriba, en El Pósito, una nube de jóvenes con cámaras de fotos para los que posaban otros con unos más que curiosos sombreros a las puertas de Chocaté. En la calle de al lado, de un Café Jaén abarrotado, salían carcajadas. Por San Ildefonso, arte y más gente que cataba aceite. Y así, estampas de lo más curiosas en hasta más de diez rincones del centro. La respuesta para todas estas incógnitas, era la misma: Jaén celebraba su segunda Noche en Blanco. Promovida por el departamento de Patrimonio Histórico de la Universidad de Jaén, contó con la colaboración de decenas de artistas, locales muy activos en la programación cultural y, sobre todo, la implicación de los alumnos de la Escuela José Nogué.

15 may 2015 / 11:37 H.


Antes de que se acabara la noche, más de siete horas ininterrumpidas, casi maratonianas, Victoria Quirosa, directora de la Noche en Blanco junto con Laura Luque, estaba entusiasmada con la respuesta del público con la iniciativa. “Nos está acompañando mucha gente”, explicaba. “Pero lo mejor es la curiosidad y el interés que despiertan todas las actividades”, señala. Y es que, con su empuje, esta iniciativa salió adelante por segundo año, sin contar con presupuesto alguno. Solo el deseo de llamar la atención sobre la necesidad de formar a los ciudadanos en valores culturales contemporáneos a través del fomento de la lectura o la educación artística.
En esta ajetreada tarde, las manualidades fueron cosas de niños. En Creativos Scrap, los más peques, con cartulina, tijeras, cuerdas y cintas, montaron unos tarjetones de los más curiosos y los mayores, con cuentas de colores, crearon sus particulares obras de arte. Mientras, los alumnos de la José Nogué, cámara en mano, fueron de “safari”, para cazar los mejores momentos de esta gran fiesta de la cultura. Donde tuvieron tarea fue en la plaza de la Constitución. Allí la instalación “¿Y tú cómo encajas Jaén?, del Colectivo Abierto Metáfora. Una forma de reconstruir Jaén con deseos, críticas, ilusiones y mil ideas, todas metidas en cajas.
Visiones de la ciudad y sus límites como la reflexión que hace Fran Pérez Rus, en su exposición Nodos, presente en Señora Ciempiés, otro de los epicentros de la Noche en Blanco. Y de esta exposición, a otra muy “emocionante”, como la describe Victoria Quirosa, la de las obras del colectivo Faisem, que se mostraron en Nude Bistrot. Este fue también el mejor escenario para disfrutar del oro líquido, parte imprescindible de la milenaria cultura de esta tierra. Allí se realizaron catas de Aceite Supremo. Y sin dejar la gastronomía, el “Bar Alcaudón” supo ligar a la perfección poesía y buen comer. Había que reponer fuerzas de tanta cultura sin respiro. Y es que no parar de reír con los monólogos de El Espejo Parlante en el Café Jaén deja exhausto a cualquiera. Pero, cuando el intenso calor de la tarde ya se retiraba, aún quedaba mucho por hacer: ver la exposición efímera en los jardines de la José Nogué; conocer los detalles escritos en las páginas de Mecanismos inconscientes del horizonte, de Miguel Ángel Moreno Carretero y, como no, dejarse llevar por la música. Una noche que, a pesar de su nombre, no se quedará en blanco.