Las lluvias llegan como agua de mayo para el campo y los alérgicos

Este será uno de los inviernos más secos de los últimos 70 años, como  anuncia la Agencia Estatal de Meteorología. La situación hace que la poca lluvia que pueda caer en la provincia se reciba como agua de mayo. Ayer ya se vieron las primeras gotas y hoy se espera que en zonas de sierra, como Cazorla, se registren hasta 11 litros.

    02 mar 2012 / 11:08 H.

    La entrada de un nuevo frente hace que, desde ayer por la tarde y hasta la semana que viene, los jiennenses vivan un periodo de inestabilidad donde predominarán las nubes. Este fenómeno climático trae consigo las ansiadas lluvias que tanto necesita el olivar de la provincia. A la desesperanza de los agricultores se suma, ahora, la de las personas alérgicas, ya que la sequía hace que se disparen los granos de polen sueltos en el aire.
    Así, las primeras precipitaciones llegaron ayer por la tarde. Según los datos registrados por el observatorio Saih del Guadalquivir, en los aledaños del pantano de Tranco de Beas, en Santiago-Pontones, se contabilizaron 6,4 litros por metro cuadrado. Fue el punto de la provincia donde más llovió. En el pluviómetro del Quiebrajano, por ejemplo, se contabilizaron 2,2 litros y en el caso de la capital se quedó en 1.
    Las previsiones apuntan a que hoy, principalmente por la tarde, se intensifiquen las lluvias, que en zonas como la de Cazorla pueden alcanzar los 11 litros. Sin embargo, la inestabilidad más importante se verá a partir de la semana que viene. Este nuevo frente lleva aparejado una bajada de las temperaturas mínimas.
    Mientras tanto, los jiennenses que padecen alergia al ciprés ya notan los primeros efectos. Los niveles, actualmente, se encuentran en 270 granos de polen por metro cúbico de aire, lo que significa un nivel 2 de alerta —riesgo moderado—. Si no llueve de manera significativa como para sanear la atmósfera, estas cifras irán en aumento.
    Por otro lado, el olivar ha perdido mucho nutrientes después de engordar la aceituna y necesita las precipitaciones para recuperarlos y favorecer la floración. Aunque todavía es pronto para hacer balance de los efectos, los agricultores que tienen finca de secano son pesimistas y dicen que por mucho que llueva ya están registrando pérdidas. Esperanza Calzado/Jaén