Las ganas de vivir

De entre las muchas y gratas reflexiones que me suscitó el desayuno-coloquio que organizó este periódico con motivo de los 50 años en el aire del “protagonista” radiofónico Luis del Olmo el pasado día 10, hubo una coincidencia personal que me satisfizo gozosamente: sus ganas de vivir hasta los 120 años son numéricamente las mismas que las mías. Pero como uno puede no conformarse con poco -desear y soñar son gratis-, por qué no ampliar el plazo, sustituyendo la fecha concreta por la de la inauguración de algún equipamiento de los muchos que aguardan en la sala de espera de la eternidad de esta provincia: hasta que mis ojos vean exposiciones en el Museo Íbero, hasta que pueda viajar de Jaén a Albacete sin abandonar la autovía del Olivar o llegar en Tren de AVE a esta capital, hasta que pueda como oyente asistir a un juicio en la Ciudad de la Justicia o visitar a un enfermo en la  Ciudad Sanitaria. Iba a decir que me gustaría vivir hasta que nuestro alcalde, don José Enrique, inaugure el tranvía, pero me ha dicho el patriarca Matusalén que ni se me ocurra quitarle el Guinness de longevidad.

    17 mar 2014 / 23:00 H.