Las Fuerzas Armadas están de luto por el fatal accidente

Las banderas ondearon ayer a media asta en todas las bases, acuartelamientos y buques de las Fuerzas Armadas Españolas. Los cinco militares fallecidos el pasado jueves en una explosión accidental en la Academia de Ingenieros de Hoyo de Manzanares recibieron las cruces al mérito militar con distintivo amarillo en la ceremonia fúnebre celebrada ayer en su honor,

    28 feb 2011 / 10:56 H.

    unas exequias presididas por el Príncipe Felipe de Borbón, a las que también asistieron el presidente del Gobierno, la ministra de Defensa y el alcalde de Madrid, además de miembros de la cúpula militar. Todos los honores posibles para los fallecidos, personas altamente experimentadas en la desactivación de explosivos y profesionales reconocidos, según se destaca en fuentes oficiales desde el primer día, pero que perdieron la vida por minas cargadas con 40 kilos de material explosivo. Aún hay dos compañeros que se encuentran en estado grave en el Hospital Gómez Ulla; aunque no se teme por su vida, se sigue su evolución con especial interés.
    Las Fuerzas Armadas están de luto por el peor accidente de su historia. Hasta ahora no han trascendido especiales detalles de las causas concretas del suceso, pero las investigaciones abiertas por la Guardia Civil y el Ejército están en marcha y es de esperar que, cuanto antes, se esclarezca todo al máximo. El momento de la deflagración cogió a los fallecidos por sorpresa, pero las consecuencias podrían haber sido aún más graves si la onda expansiva llega a alcanzar otra pila de proyectiles de artillería y munición que estaba cerca.
    Lo importante en estos momentos es que los mecanismos pertinentes están activos para esclarecer las causas del fatal accidente en la Academia de Ingenieros Militares, disipar cualquier sospecha de responsabilidad y, sobre todo, poner cuantos medios sean precisos para que hechos de esta gravedad no vuelvan a producirse.