Las fuertes inundaciones anegan la Casa Hogar de Belén de Ecuador
Inmaculada Espinilla /Jaén
Vídeo.-Mientras que Jaén clama por la lluvia —ya que sufre uno de sus inviernos más secos—, en Manabí -Ecuador- las precipitaciones arrasan todo lo que encuentran a su paso. Una de las víctimas ha sido la Casa Hogar de Belén, fundada por jiennenses, que trabaja con niños en situación de riesgo de exclusión.
Inmaculada Espinilla /JaénVídeo.-Mientras que Jaén clama por la lluvia —ya que sufre uno de sus inviernos más secos—, en Manabí -Ecuador- las precipitaciones arrasan todo lo que encuentran a su paso. Una de las víctimas ha sido la Casa Hogar de Belén, fundada por jiennenses, que trabaja con niños en situación de riesgo de exclusión.
El invierno en Ecuador comenzó en diciembre, pero, desde hace dos meses, las lluvias golpean con toda su fuerza a la población. Hasta tal punto llegan que “todo está perdido” en la Casa Hogar de Belén, una institución puesta en marcha, en 2005, por los misioneros jiennenses Ana Cruz y Antonio García.
Ubicada en la aldea El Rodeo —en la que conviven entre ochenta y cien familias—, la Casa Hogar de Belén tiene capacidad para acoger a cincuenta menores en situación de riesgo. Ahora, hay que esperar a que el agua baje para saber qué se puede salvar.
Esta ayuda que llegaba en forma de acogida, educación e integración social se desvaneció el pasado viernes, cuando hubo que desalojar la institución. “Ha sido terrible, se salieron tres quebradas [veneros] y sus aguas confluyeron en medio de la comunidad. Fueron las quebradas de El Zapallo, San Pablo y una pequeña de las lomas que rodean el sector”, detalla el matrimonio en un correo electrónico.
Y es que, en la Casa Hogar de Belén se vivieron momentos “dramáticos”. Su relato es capaz de dejar sin palabras a quien lo escuche: “A los niños hubo que subirlos al techo de la construcción central, pues el agua subió rápidamente. Gracias a Dios, los vecinos, a pesar de estar perdiendo sus enseres y animales, en un gesto de generosidad, acudieron a salvarlos”. Camas, zapatos, ropa, libros, refrigeradoras... Todo se ha perdido. Antonio García detalla que falta agua potable para limpiar el lodo para saber qué es lo que se puede aprovechar.
El drama es inmenso. Los casi cincuenta niños que estaban en la Casa Hogar de Belén fueron trasladados a otros lugares, como a Aldeas SOS, un seminario de Porto Viejo y, además, hay conversaciones con otras instituciones y colegios para que los acojan.
Las buenas noticias parecen aún lejanas, ya que no deja de llover y las aguas están “estancadas”. “Sabemos de muchas familias que lo han perdido todo y aún así trataron de ayudar a los pequeños”, señala Antonio García. Ahora, toca volver a empezar de cero.
Antonio García y Ana Cruz, desde Jaén, están en continuo contacto con Ecuador. Tratan de averiguar qué es lo más necesario y qué les puede facilitar el Gobierno. Mantienen conversaciones con las autoridades nacionales y provinciales del país para cerrar pactos.
Sin embargo, toca esperar. Esperar a que llegue agua limpia, que las precipitaciones desaparezcan y solo se vean como un mal recuerdo. Será entonces cuando, después de la limpieza, se pueda hacer inventario. Ver qué falta. Comenzar a construir, de nuevo.
Lo peor es que no se trata solo de la Casa Hogar de Belén, sino que son muchos los ciudadanos fuera de la institución que también lo perdieron todo y que necesitan un poco de ayuda, mucho trabajo y más solidaridad.