Las fábricas de aceite pierden el 29% de las ventas del año pasado
Pocos sectores económicos podrían sobrevivir con una caída del negocio del 29%. Seguro que para muchas fábricas sería inviable que, de un año para otro, sus operadores le dejaran de comprar un tercio de lo que vendió doce meses atrás. Así está el sector del aceite de oliva, que ve que sus fábricas han sacado un 29% menos de producto al mercado.

Y no es porque no lo quieran los consumidores, sino porque la cosecha fue tremendamente baja. El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente publica que —a 1 de julio, que es el último dato oficial— han salido 934.458 toneladas de zumo de aceituna de las fábricas, lo que supone una caída del 29% respecto al año anterior y del 11% si se compara con la media de los últimos cuatro años. No obstante, el Ministerio también señala que el precio se ha incrementado un 30% en todas las calidades, salvo en el orujo, que ha subido un 6%. Además, no sirve para compensar la importante caída de los ingresos que supone perder el 29% de las operaciones del año anterior.
La cosecha olivarera bajó un 70% en la provincia jiennense, aunque el impacto en la economía no ha sido de esta magnitud. Pese a que se produjo una reducción considerable del volumen, también hay que contar con el aceite que quedaba en la bodega y con el que entra de otros países. De ahí que la merma en las empresas oleícolas es del 29%, aunque los olivareros que no participan en ellas —como cooperativistas o socios— sí que están más cercanos a un golpe del 60 o 70%, ya que lo único que les “alumbra” es la cosecha y no los movimientos empresariales que sirven para “jugar” con cantidades de otros años o países.
La venta de aceite cayó un 17% respecto al año anterior, aunque está un 28% por encima si se compara con los últimos cuatro años. Los operadores llevan vendidas 1.034.700 toneladas en lo que va de campaña, aunque el ritmo decreciente de las operaciones en las almazaras siembra dudas de lo que ocurrirá en la recta final.