Las cosas de Cristina
Manuela Rosa Jaenes/Jaén
Es la concejal más veterana del Ayuntamiento de Jaén y la mujer que más momentos memorables regala a su partido. Lo cierto es que se desvive por lo que hace y no le importa escenificarlo, con palabras e, incluso, con hechos. Desde abrazarse a un árbol hasta arrodillarse a los pies de un ministro.
Manuela Rosa Jaenes/JaénEs la concejal más veterana del Ayuntamiento de Jaén y la mujer que más momentos memorables regala a su partido. Lo cierto es que se desvive por lo que hace y no le importa escenificarlo, con palabras e, incluso, con hechos. Desde abrazarse a un árbol hasta arrodillarse a los pies de un ministro.
Puede ser fruto del arrebato, del fervor político o, incluso, de la improvisación. Hay quienes consideran que lo hace por afán de protagonismo y otros que están convencidos de que sus esporádicas y llamativas escenificaciones responden a su carácter espontáneo. Cristina Nestares, la concejal que llegó al Ayuntamiento de Jaén en 1987, va camino de convertirse en la política más perseguida por los reporteros gráficos. Sus objetivos, siempre a la caza de una imagen que despierte el interés periodístico, encuentran en ella el foco perfecto. No es que ocurra todos los días, pero sí en ocasiones puntuales en las que da la impresión de que se levanta especialmente inspirada para convertirse en el centro de las atenciones.
No solo de hechos vive Cristina. También de palabras. Nestares, doctora en Filología Inglesa, alcanzó el “éxito” de su carrera política en la etapa en la que fue alcalde Miguel Sánchez de Alcázar, a quien apoyó, incluso, en el tan recordado encierro de “Míster Pollo” contra, curiosamente, el actual dirigente municipal, José Enrique Fernández de Moya.
Memorables son aquellas declaraciones que hizo, en enero de 2001, cuando saltó a la escena pública la cuestionada gestión económica de la Universidad Popular Municipal, el organismo autónomo que ella presidía. No le dolieron prendas cuando dijo: “Las cuentas están dejadas de la mano de Dios”. Más de un quebradero de cabeza le causó tanta espontaneidad que, a la postre, intentó negar sin éxito.
Otra frase para la historia saltó a la palestra en noviembre de 2002. La también entonces concejal de Cultura andaba enfrascada en una agria polémica con la Junta de Andalucía por la construcción del nuevo teatro, que en aquel tiempo ni siquiera tenía nombre. Cristina Nestares, harta de tantos dimes y diretes entre administraciones, apuntó: “El teatro se hará, pues, aunque sea una vulgaridad, si la Junta me pide que me baje la falda, me la bajo. Pero que lo digan”.
Y de las palabras, a los hechos. En su historia más reciente, nadie podrá olvidar aquel 30 de septiembre de 2009, en plena construcción del tranvía. Su partido, que estaba en la oposición, protagonizó una protesta contra la tala de árboles en la que Cristina llegó a abrazarse a uno de ellos en el Paseo de la Estación. Y la última, el domingo 18, cuando se arrodilló ante el mismo ministro Cristóbal Montoro a los pies de la Plaza de Santa María. Así son las cosas de Cristina.
El tranvía hizo que abrazara la fe ecologista
Ocurrió el 30 de septiembre de 2009. Ese día había pleno en el Ayuntamiento de Jaén, pero el grupo de la oposición —entonces el Partido Popular— decidió ausentarse para protestar por la tala de árboles. Empezaba, en aquella fecha, la construcción del tranvía y la Junta de Andalucía había anunciado la necesidad de eliminar zonas verdes en la ciudad para ganar en amplitud en las avenidas. Una expedición del PP quiso plantar cara a la situación e intentar parar esa tala “indiscriminada”. Cristina Nestares protagonizó una imagen para el recuerdo abrazada a la fe ecologista.