Las aceiteras gastan al año unos tres millones de euros para protegerse
Las almazaras y cooperativas donde se guarda el 'oro líquido' de Jaén saben que tienen que gastar para proteger su producto. Aunque un litro de virgen extra cuesta solo 1,83 euros, el robo de miles de litros y su reventa puede reportar importantes beneficios a los autores.
Para evitarlo se invierten unos tres millones al año. Cincuenta mil kilos de virgen extra, a razón de 1,83 euros, se venden a más de noventa mil euros. Si el zumo se obtiene con el trabajo honrado, su salida al mercado da beneficios, pero no hace rico. Si se roba y se distribuye en el mercado negro, el negocio es redondo: mínima inversión, máximo beneficio. Para evitar que otros se lleven su trabajo, el sector decidió invertir. Fue a raíz de la oleada de robos en aceiteras, en 2007, cuando esta industria, la primera de la provincia, decidió “blindar” sus fábricas. El presidente de la Asociación Provincial de Almazaras de Jaén (APAJ), Manuel Alfonso Torres, explica que cualquiera de los socios de la entidad que representa, y son un centenar, destina hasta seis mil euros para sistemas de alarma y videovigilancia. Unos tres mil más van a parar al seguro de robo. En total, unos nueve mil euros al año. Si almazaras en la APAJ hay un centenar y se añaden las que hay fuera de esta asociación y las cooperativas, hay unas trescientas industrias oleícolas. Todas juntas invierten anualmente unos tres millones de euros para protegerse.
Al esfuerzo privado por evitar robos en almazaras y cooperativas hay que sumar el público. La Guardia Civil y la Policía Nacional ya tratan a los ladrones de aceite como bandas organizadas y, como tales, sienten cada vez más la presión de las Fuerzas del Orden, lo hace que los robos se hayan minimizado.
Cerco a los autores del robo en Alcalá Oliva
Los investigadores buscan fuera de la provincia, según pudo saber este periódico, a los ladrones que sustrajeron veinte mil litros de aceite de las instalaciones de Alcalá Oliva, en la aldea de Las Grajeras, en el término municipal alcalaíno. Al parecer se trata de una banda que ya habría intentado colocar el producto. La Guardia Civil, no obstante, guarda silencio sobre su trabajo, aunque fuentes próximas al caso aclaran que una de las líneas que siguen las pesquisas del Cuerpo se centra en descubrir si el robo en Las Grajeras, el 9 de enero, tiene algo que ver con el ocurrido, el pasado 25 del mismo mes, en una aceitera del núcleo de Las Pilillas, en el anejo de Ermita Nueva, de nuevo en Alcalá la Real. El género robado en aquella ocasión era aceite lampante, unos 4.500 kilogramos. Con la cotización actual, el precio está próximo a los siete mil euros. En el lugar, después del golpe, eran visibles las huellas de la fechoría. Por un lado se apreciaban manchas de aceite de medianas proporciones junto a unos olivos. Además quedaban huellas de las gomas de las ruedas de los vehículos usados, e incluso de zapatos.
La Policía Judicial del Instituto Armado fue la que se hizo cargo de las diligencias, que por el momento no han permitido realizar detenciones. En el caso de Alcalá Oliva fueron los operarios del turno de noche los que se percataron de que había gomas qué salían de uno de los depósitos. Aunque se desconoce que cantidad robaron exactamente, lo cierto es que desaparecieron unos veinte mil kilos. Si nadie se hubiera dado cuenta se podrían haber perdido diez veces más, puesto que los autores no cerraron la llave de la cuba después de abandonar las instalaciones. José Rodríguez Cámara/Jaén