Lanzas, el "embaucador" sonriente

Javier Esturillo / Jaén
Juan Lanzas no pierde la sonrisa ni en los peores momentos. No hay foto en la que su rostro muestre una mueca de preocupación, de arrepentimiento o de sorpresa. Al exsindicalista se le ve confiado, altivo, seguro de que saldrá de esta, a pesar de que la juez Alaya lo señala como el “conseguidor” de los ERE fraudulentos de la Junta.  

    29 mar 2013 / 09:43 H.

    Llega a los juzgados luciendo una gran risita en los labios. No se altera por las cámaras ni las decenas de micrófonos que lo acosan cada vez que acude a declarar. Más bien, parece que le gusta. Es el perfil de un hombre que sabe lo que tiene entre manos, seguro de sí mismo. Esa misma seguridad y “encanto” con los que, según el auto de la juez Mercedes Alaya, logró amasar una fortuna de trece millones de euros y hacerse con dieciséis casas sin tener oficio conocido más allá de su responsabilidad en el sindicato de UGT. Lanzas está en el ojo del huracán. Todos los focos apuntan hacia él como el “conseguidor” de “paquetes completos” de los ERE, que ofrecía sin pudor alguno. Tampoco le tembló la mano para incluir en los expedientes hasta 24 personas, entre las que se encuentran él mismo y su esposa, Patrocinio Sierra, ambos incluidos en el ERE de Hitemasa, y sus cuñados Ángeles Sierra y Carmelo Cruz, en el de Dhul. Con estas pólizas, según las últimas informaciones, el “conseguidor” podría haber logrado casi seiscientos euros, dinero obtenido que, “en su mayor parte, se lo quedaba para sí y en otras ocasiones lo distribuía a otros intervenientes en el proceso, cargos públicos incluidos”.  
    En Albanchez de Mágina, donde se le conoce como Juan, a secas, nunca se le vio hacer ostentación de poder, pero sí de amabilidad y educación. Esa misma de la que hace gala ante los medios de comunicación o en la comisión de investigación realizada en el Parlamento andaluz. Las investigaciones de la magistrada ponen al descubierto un entramado de “sociedades pantalla” y “corruptelas” que han colocado a Juan Lanzas contra la pared, aunque no  muestre una cara con el ceño fruncido por la angustia de haber manejado millones de euros de manera fraudulenta, según las investigaciones de la juez Alaya. La del exsindicalista de la UGT prepara un recurso contra el auto de prisión ordenado por la magistrada.