Lanzas completó la fianza con el aval de unos parientes de Barcelona
Javier Esturillo /Jaén
Juan Lanzas tiene mucho que agradecer a su familia y a sus amigos más íntimos, ya que, gracias a ellos, hoy, puede disfrutar de libertad. Para lograrlo, abonaron hasta 175.000 euros de la fianza en efectivo y los 25.000 restantes mediante un aval bancario de unos parientes de Barcelona, según confirma su abogado, Pablo Luna.
Javier Esturillo /JaénJuan Lanzas tiene mucho que agradecer a su familia y a sus amigos más íntimos, ya que, gracias a ellos, hoy, puede disfrutar de libertad. Para lograrlo, abonaron hasta 175.000 euros de la fianza en efectivo y los 25.000 restantes mediante un aval bancario de unos parientes de Barcelona, según confirma su abogado, Pablo Luna.
El “conseguidor” de los ERE y exsindicalista de UGT Juan Lanzas, uno de los principales imputados en el caso de los expedientes de regulación de empleo irregulares y que abandonó la cárcel de Sevilla-1, el pasado viernes, “no lo tuvo fácil”. Hasta hace una semana, su familia y “los amigos que no le han dado la espalda” solo tenían la mitad de la fianza impuesta por la juez Mercedes Alaya. La mediación de unos parientes de Barcelona, que aportaron un aval bancario por valor de 25.000 euros, y el levantamiento del embargo de las cuentas bancarias de sus padres y de su hermana, “no sin esfuerzo” —reconoce el letrado— fueron claves para hacer frente a los 200.000 euros de la fianza.
Pablo Luna aseguró a este periódico que la Justicia puso “muchos problemas” al aval y que “no fue nada sencillo” conseguir todo el dinero. “Ha sido gracias a su familia y a sus amigos de verdad”, insistió. El abogado aún no ha hablado con su cliente, al que espera ver la semana que viene. “Lo importante ahora es que esté tranquilo y junto con sus seres queridos. No empezaremos a preparar el juicio hasta que no recibamos el escrito de procedimiento abreviado para saber de qué acusan a Juan, ya que, de momento, solo está imputado”, recordó.
auto. En el auto de libertad provisional, al que tuvo acceso Europa Press, el juez Francisco de Asís Molina —que sustituía ese día a Mercedes Alaya— pone de manifiesto que el mismo día 8 de noviembre se acreditó el ingreso en la cuenta del Juzgado de “la cantidad líquida” de 175.000 euros, cantidad a la que se sumó un escrito adjuntando un aval bancario librado por la entidad BBVA, el 7 de noviembre, por la cantidad de 25.000 euros. Una vez certificado que el imputado había hecho efectivo el abono de la fianza, el juez declaró dicho pago “suficiente” y “bastante” para cubrir la cantidad fijada como fianza carcelaria, decretando por tanto la libertad provisional de Juan Lanzas. No obstante, el juez acordó retirarle el pasaporte y le impuso la prohibición “absoluta” de salir de España, obligándolo además a comparecer en el Juzgado todos los martes y a atender “a cuantos llamamientos judiciales se efectúen por razón de esta causa”.
Una vez Juan Lanzas obtuvo la libertad, únicamente quedan en prisión 2 de las 133 personas imputadas en el caso ERE, como son los directivos de Vitalia Eduardo Pascual —que podría salir en libertad bajo fianza de 300.000 euros— y María Vaqué —a quien la juez rebajó recientemente la fianza para poder eludir la prisión a 225.000 euro—.
Largos paseos y visita a los olivos
Juan Lanzas no se esconde. Desde que llegó a Albanchez de Mágina, el pasado fin de semana, se le ha visto pasear por las calles del municipio, charlar con los vecinos y visitar una plantación de olivos. Dicen quienes lo han tratado en estas últimas horas que está de buen humor, con ganas de que acabe todo y algo más delgado. El exsindicalista de UGT se refugia en la familia y en “los buenos amigos que le quedan en el pueblo” para olvidarse de los siete meses que ha pasado en la prisión Sevilla-1, descansar y preparar el juicio del caso de los expedientes de regulación de empleo fraudulentos, en el que es una “pieza clave” de la trama, según la juez instructora, Mercedes Alaya. La presencia de Juan Lanzas no despierta, sin embargo, demasiada simpatía entre muchos de sus paisanos. Entienden que quiera “retomar su vida”, pero se sienten molestos cuando lo ven. “Es una burla para todos los que estamos en contra de lo corrupción”, comenta un vecino que prefiere no dar su nombre. Juan Lanzas es un albanchenero más que no pierde la sonrisa, a pesar de estar imputado en uno de los mayores escándalos de la historia de la democracia en Andalucía.
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