La zona cero del tranvía

No está bien mirar por la ventana en horario de trabajo. Sin embargo, es difícil fijar la vista en el ordenador cuando, los que estamos al pie del cañón en la zona cero de las obras del tranvía, en el polígono industrial de Los Olivares, oímos el claxon de los coches, el pitido del silbato del policía y los frenazos inesperados que te hacen taparte los oídos. Desde las instalaciones de Diario JAEN, los trabajos para la instalación del sistema tranviario en la capital se han convertido en todo un espectáculo. Al único que respetan los conductores es al estresado policía (siempre es el mismo) que intenta poner paz en medio de una guerra de señales y rayas amarillas en el suelo. Porque cuando termina su jornada, el caos es tremendo en una zona a la que se desplazan cada día alrededor de trece mil personas.

    29 jun 2009 / 19:34 H.

    Rara es la noche que no se producen leves choques de vehículos o que algún motorista cae en mitad de la calzada al ser “tocado” por un despistado conductor. El problema no es que las obras no estén bien señalizadas, sino que no hay respeto alguno en cruces muy peligrosos en los que, además, la velocidad ya no puede ser la que era. Sólo cabe esperar que, ahora que llega julio y algunos nos vamos de vacaciones, nos encontremos, al vuelta, los raíles del tranvía ya colocados para que la ciudad empiece a normalizarse y los ciudadanos, a acostumbrarse a un nuevo modelo de movilidad. Paciencia.