La Virgen de la Cabeza asciende de nuevo hasta su santuario

MARÍA JOSÉ BAYONA / CAZORLA
El ascenso de la Virgen de la Cabeza de Cazorla a su ermita estuvo envuelto por una mañana fría. Aun así, un numeroso grupo de fieles se presentó, puntual, a las siete de la mañana, en la parroquia para acompañar a la imagen en el trayecto, tras permanecer todo el mes de mayo con los vecinos. La Virgen de la Cabeza de Cazorla se queda, como cada año, en el pueblo en el mes de las flores a María y, a lo largo de esos días, se sucedieron las oraciones y ceremonias correspondientes.

    10 jun 2013 / 14:31 H.

    También en mayo la patrona, junto con San Isicio y el Cristo del Consuelo, se reunió en un momento histórico, en las ruinas de Santa María, con motivo de la conmemoración del Año de la Fe.
    Sin embargo, según marca la tradición, es en junio cuando la Virgen regresa al santuario portada por las anderas. Como la bajada la realiza un grupo de hombres, son las mujeres las encargadas del ascenso por el empinado camino hasta La Iruela y desde allí, por la pista forestal, hasta el bello cerro desde donde se avista la ciudad. En el silencio de la mañana, solo alterado por los cánticos del cortejo que entonó el rosario de la aurora, se acompañó a la imagen hasta su llegada, en torno a las nueve de la mañana, al pórtico de la ermita ,donde se ofició la ceremonia religiosa. A la izquierda se situó la hermandad, en la parte central se colocó el altar y a la derecha, la Virgen de la Cabeza, que durante toda la ceremonia estuvo acompañada de su incondicional Coro Rociero de Cazorla.
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