'La vanguardia pasó de moda'
Jesús Vicioso / Baeza
El poeta y catedrático granadino codirige el curso “La tradición de la ruptura en la poesía española de principios del siglo XXI”. Habla con suma ilusión de versos mientras saluda a los alumnos que se acercan, admirados, a presentarle sus respetos. Se alegra de estar, otra vez, en Baeza con la poesía
Jesús Vicioso / Baeza El poeta y catedrático granadino codirige el curso “La tradición de la ruptura en la poesía española de principios del siglo XXI”. Habla con suma ilusión de versos mientras saluda a los alumnos que se acercan, admirados, a presentarle sus respetos. Se alegra de estar, otra vez, en Baeza con la poesía
— En la Antonio Machado huele a poesía. Los cursos estivales tenían que acabar hablando de ella...
— Baeza huele a poesía. Los paisajes los vamos haciendo, son elaboración de cultura, de historia y es muy difícil mirar los campos baezanos sin acordarnos de Machado y de los primeros viajes de Lorca. Siempre es un gusto poder estar en esta Universidad y en este pueblo.
— El curso que codirige aborda la tradición de la ruptura en la poesía española. ¿La ruptura no es otro tipo de tradición?
— Fue Octavio Paz quien definió la poesía contemporánea como una tradición de la ruptura, lo que significa que, para la poesía, la renovación y la búsqueda de la originalidad y de la personalidad es muy importante, pero, al fin y al cabo, la tradición es una suma de originalidades. Es muy malo creer que uno está inventando el Mediterráneo y desconociendo el pasado. La memoria es el punto de partida para buscar nuestra propia personalidad.
— ¿Sigue vigente esa tradición de la ruptura que tratan estos días?
— Hay muchos recursos y elementos estilísticos que tienen que ver con la vanguardia, por lo que no diría que está en descrédito. Lo que sí ha habido, en los últimos años, es una puesta en duda de la perspectiva vanguardista, es decir, se admiran sus grandes obras pero sin tener que creer en ella, es decir, sin pensar que la única manera de ser artista contemporáneo es utilizar sus recursos. Ahora también es posible dialogar con otras tradiciones. La vanguardia sigue vigente en sus grandes obras, pero este movimiento, como desprecio a lo que existe fuera, pasó de moda.
— ¿Romper es bueno o malo?
— Creo que romper es imposible, porque nosotros somos una conversación, nos definimos en sociedad, no caemos de las nubes como un ser aislado e independiente, sino que nos hacemos según la ciudad en la que hemos crecido y de los libros que hemos leído. En este sentido, romper es un imposible. Incluso los que quieren romper con todo, lo único que pueden hacer es engañarse. Romper significa perder la capacidad de admirar, de reconocer el mérito en el otro y eso, a la larga, te convierte en un cascarrabias y es muy triste la imagen del escritor que sólo disfruta con lo que él mismo escribe e, incluso, desprecia a sus propios maestros.
— Hoy, ¿los poetas desprecian la rima clásica o buscan otro ritmo?
— Según lo que uno quiera comunicar, la música es distinta. Los poemas vanguardistas no es que no tengan música, sino que tienen una propia y distinta a lo que es la clásica. Pero la música clásica sigue vigente y hay poetas que, cuando quieren, hacen un poema con el que, de pronto, vuelven a ella. Autores como Jon Juaristi o Luis Alberto de Cuenca volvieron a la tradición clásica. Sin embargo, el poeta no puede someterse a la música hecha; si tiene que escribir un poema en forma de soneto, lo hará, pero con su música. Así, la música clásica es tan útil como la de vanguardia.
—¿La poesía también está en crisis?
— Al contrario, goza de buena salud, porque en España se escriben buenos libros y hay un número de lectores importante si lo comparamos con la situación de otros países cercanos. Lo que ocurre es que estos lectores no son un público masivo, mientras que hay otros géneros que sí lo tienen. La poesía sólo tiene buenos lectores, muy orgullosos de sus gustos, que son suficientes como para mantenerla viva.
– Un género con presencia viva...
– En efecto. Un género sin lectores acaba oliendo a cerrado, a perder contacto con la realidad y sus autores se equivocarían si rebajaran mucho la calidad para buscar un público masivo o se equivocaría si subieran mucho el hermetismo para que lo entendieran cuatro lectores.
— ¿Por qué los poetas escriben más entre líneas que con versos?
— Porque la poesía es sugerencia y matiz. Vivimos con mucha prisa y los dogmas son las prisas de las ideas, pero para hacernos dueños de nuestras propias opiniones necesitamos de ese matiz y la poesía es la que se lo da a ese ser humano.
— Sólo la poesía habla de amor.
— Y eso que es difícil, pero la poesía intenta que no se olvide aquello que es fundamental. El amor está en la base de la solidaridad y la poesía invita a ponernos en el lugar del otro.