La Universidad como avanzadilla de la igualdad real en la sociedad
Jesús Vicioso Hoyo/Jaén
El pasado hay que conocerlo para en el presente se pueda coger aquello que se crea más conveniente para el futuro. Así que si la Universidad es la 'avanzadilla' del conocimiento, de la investigación científica y del germen de las generaciones del mañana, también ha de ser la vanguardia de la transmisión de determinados valores que promueve el progreso social, como es el caso de la igualdad de oportunidades sin distinción de sexos.
Jesús Vicioso Hoyo/JaénEl pasado hay que conocerlo para en el presente se pueda coger aquello que se crea más conveniente para el futuro. Así que si la Universidad es la 'avanzadilla' del conocimiento, de la investigación científica y del germen de las generaciones del mañana, también ha de ser la vanguardia de la transmisión de determinados valores que promueve el progreso social, como es el caso de la igualdad de oportunidades sin distinción de sexos.
Para esto, la Universidad de Jaén desarrolla un programa específico con unas líneas estratégicas y acciones concretas encaminadas a promover el equilibrio real en los campus.
El primer Plan de Igualdad Efectiva entre Hombres y Mujeres está confeccionado con la intención de que dure tres cursos más, y hasta entonces, promoverá “un comportamiento activo en la institucionalización de las políticas de igualdad”. El objetivo primordial que se persigue es que, a través de esta iniciativa, —que solo se da en otras tres universidades de la comunidad autónoma— se mejore la calidad de vida de las personas que integran tanto la comunidad universitaria como la sociedad en la que se alza. Para ello, se creó una comisión específica que, antes que nada, elaboró un diagnóstico pormenorizado de la presencia de hombres y mujeres en todos los ámbitos de la institución, desde en las matrículas de los grados, licenciaturas, diplomaturas, másteres y doctorados como en los órganos de gobierno y representación, pasando por el personal de administración y servicios. Y así se vio que el equilibrio no estaba tan presente. “Cuando hicimos el análisis nos dimos cuenta de que, en contra de lo que pueda pensarse al tratarse de una institución pública en la que hay igualdad de oportunidades, en la práctica esta igualdad no existía, como tampoco existe en el mercado de trabajo en general”, asevera la directora de la Unidad de Igualdad de la Universidad de Jaén, Olimpia Molina. Así que con datos objetivos en la mano, se empezó a trabajar en el diseño de unos fines a las que hay que llegar para mejorar la situación en los siguientes cuatro años.
Como el talento no va unido a los sexos, la apuesta de la UJA para los próximos cursos es determinante. “Tanto los hombres como las mujeres tienen un potencial muy grande por desarrollar y mucho que aportar a la sociedad, por lo que sería un desperdicio enorme no aprovechar el talento de las personas, independientemente de si son hombres o mujeres, sin que se den las facilidades igualitarias para que contribuyan a la generación de riqueza, a la transmisión del conocimiento y al crecimiento de la sociedad”, manifiesta Molina. Para evitar esta “sangría” se han formulado una serie de metas que hay que conseguir en tres esferas: el de la docencia, el de la investigación y el del gobierno, gestión y representación de la Universidad. Para lograrlo se ha establecido una gran cantidad de acciones a realizar, tanto a nivel comunicativo y de relaciones institucionales como de salud laboral y, sobre todo, con medidas de conciliación y corresponsabilidad. “Este plan persigue mejorar la calidad el día a día del alumnado y especialmente de las personas que trabajamos aquí, ya que desarrollamos nuestra profesión en la Universidad. No va a beneficiar a las mujeres, no es un plan para las mujeres, si no que establece acciones de las que se pueden beneficiar tanto los hombres como las mujeres”, explica Molina.
Los datos de la radiografía de la UJA demuestran que hay tarea por delante, pero un plan como este —que puede consultarse al completo en la página web de la institución académica— es ya un paso de gigantes. Quizá el próximo diagnóstico ofrezca un equilibrio más beneficioso para la Universidad y su sociedad.