La solidaridad tiene dirección: Muñoz Garnica
En la calle Muñoz Garnica hay un pequeño despacho de corazón inmenso. Es la sede de la asociación “Jaén Solidario Ademar”. Puso en marcha un proyecto pionero para alimentar de forma integral —con productos tanto perecederos como no— a diez familias. Desde hace dos semanas ya trabaja con las seis primeras. Pero su colaboración supera fronteras y se ha convertido ya en la casa de todos.
En la calle Muñoz Garnica hay un pequeño despacho de corazón inmenso. Es la sede de la asociación “Jaén Solidario Ademar”. Puso en marcha un proyecto pionero para alimentar de forma integral —con productos tanto perecederos como no— a diez familias. Desde hace dos semanas ya trabaja con las seis primeras. Pero su colaboración supera fronteras y se ha convertido ya en la casa de todos.Son las once de la mañana y el ajetreo en la sede de la organización, apadrinada por la Asociación de Antiguos Alumnos de Maristas, es constante. Traen una mesa y una silla para la diminuta recepción que apenas saben cómo ubicar. No importa, todos piensan una solución. Mientras, Ramón Raya espera a que den las once y media y participar en el curso de cocina. Aguarda con una bolsa en la mano, en la que lleva un traje de comunión. Es para que se lo ponga la hija de una familia que lo requiere y hacerle un reportaje fotográfico que, no lo reconoce, pero seguro que apenas lo pueden pagar.
Pero Ramón es uno de los beneficiarios del programa de “Jaén Solidario Ademas”, que facilita la alimentación íntegra de doce familias jiennenses durante seis meses además de las asistencias que requiera. Se quedó en paro en 2010 y ya ha llegado el día en que no dispone de ingreso alguno. A su mujer le diagnosticaron, ahora hace un año, esclerosis múltiple. Ambos están, como Raya ironiza, “de juicios” para evitar que le desahucien. Pero su principal afán radica en que sus tres hijos no se den cuenta de que hay días que ni siquiera saben lo que van a comer. Desde hace dos semanas, sienten el alivio que le ofrece una organización ideada por Pedro Medina, al que todos consideran un padre.
Mientras cuenta su historia ya son las once y media y el responsable del curso ha llegado. Es el cocinero Juan Ballesteros y enseñará a los participantes cómo optimizar la comida. Sabe muy bien de lo que habla porque la semana pasada estiró el presupuesto de 50 euros que le dio la organización para la compra. Y es que él es otro de los afortunados de ser elegido. Hace cuatro años que se separó de su mujer y se quedó con la custodia de sus cinco hijas, en aquel momento todas menores. La tarea que llevaba atenderlas hizo que perdiera el trabajo. Decidió cobrar el paro único y abrir un bar propio que, por las deudas, tuvo que cerrar. Al no tener ingresos también abandonó la vivienda de alquiler que tenía en Los Villares para trasladarse a un piso vacío que tenía su madre. Pero a ella la vida tampoco le marcha bien y, ahora, los siete se ven en la tesitura de decidir dónde vivir.
Y mientras se prepara el aula para el curso de cocina, Estrella Ruiz no deja de pensar lo eternamente agradecida que está por la ayuda que le prestan. Está casada y tiene dos hijos, de 16 y 10 años. Su marido trabajaba en la construcción y ella en la limpieza de casas o en el cuidado de niños; en lo que podía. Sus padres enfermaron de cáncer y tuvo que dejar el empleo para cuidarlos. Uno estaba en Córdoba con leucemia y el otro en Jaén con un linfoma. En esa época, su hija menor apenas cumplía tres meses. Al final murieron los dos, con 14 meses de diferencia, y ella se vio sin nada. Una pareja sin ingreso alguno, que ya debe tres recibos de la hipoteca y que esperan que la llamen del banco, al que agradece la paciencia. Pero lo que ella nunca olvidará es que gracias a “Ademar Jaén Solidario”, su hijo mayor, que va al instituto, por fin tiene las gafas que tanto necesitaba.
Son tres ejemplos de superación y de ganas de luchar porque los tres reconocen que en cuanto puedan devolverán el favor a Pedro Medina y todo su equipo. ¿Cómo lo harán? De la mejor forma que saben, colaborando a los más necesitados. Esperanza Calzado / Jaén