La postcrisis

El objetivo de esta crisis provocada era la reestructuración mundial del sistema financiero y la reorganización de las grandes empresas. Si, de camino, se flexibiliza el mercado laboral (mediante despidos, contrataciones temporales y sueldos a medida, es decir, a medias), se aplican mecanismos de austeridad y reducción en las prestaciones sociales y en las infraestructuras públicas y se legisla recortando derechos y deberes ciudadanos, el panorama queda en las mejores condiciones para el desarrollo pacífico del neoliberalismo a nivel planetario: he ahí la globalización en su más puro estado. Alcanzados sus últimos objetivos, ya empiezan a proclamar que la crisis ha terminado, con sus vencedores y vencidos, como en todas las guerras: también esta lo ha sido. Ahora se necesita una contrarreforma legislativa, censurar los medios de comunicación, purgar al funcionariado más sospechoso y, por supuesto, implantar una educación que reproduzca fielmente las tesis y modales de la nueva ideología. ¿No les suena esto a una “paz” ya antes vivida? A mí, al menos, sí: Qué viejo soy. 

    15 abr 2014 / 22:00 H.