La Policía "detiene" el autobús número 10

La presencia de una paciente de Salud Mental en el autobús número 10, que conecta el polígono de Los Olivares con el centro de la ciudad, originó una estrambótica situación en la Carretera de Madrid, con coches patrulla de la Policía y una ambulancia sobre la calzada, en plena hora punta.

    06 oct 2012 / 09:20 H.

    “Hay que ver que montón de sirenas se escuchan hoy. Todo el día llevan”. La pasajera que hacía esta reflexión a su acompañante en el autobús número 10 había oído el ruido, pero no se había percatado de que el coche patrulla cortaba el paso al autobús en el que viajaba. Cuando escuchó el sonido que hacen las puertas hidráulicas del vehículo de transporte al abrir y vio subir a dos agentes de la Policía Nacional, comprendió que algo ocurría. Su mirada y la del resto de personas que iban en el bus —en su mayoría trabajadores del polígono de Los Olivares que, poco antes de las dos de la tarde de ayer, se dirigían al centro— se centró en dos asientos, ocupados por dos mujeres. Allí estaban también los policías que conversaban con una pasajera, que se había incorporado, y otra que permanecía quieta y decía, una y otra vez, que no tenía intención de salir.
    En menos de cinco minutos, con el autobús detenido junto al colegio Cándido Nogales, en cien metros había dos vehículos policiales y una ambulancia, del 061. Los facultativos también entraron en el transporte colectivo, de nuevo, para conversar para la mujer. No estaba herida ni había sufrido ningún desvanecimiento, como se pensó en un primer momento. Al parecer, se trataba de una paciente de la Unidad de Salud Mental del Hospital Neurotraumatológico. Había acudido con una familiar, para ingresar, pero se había negado y optó por esperar al bus, que tiene la parada a escasos metros, y hacer el camino a la inversa. La “fuga” hizo  necesaria la presencia policial pero, según pudieron ver los testigos, los agentes no pudieron sacar a la mujer a las bravas puesto que no protagonizaba un comportamiento violento ni molestaba al resto de pasajeros. Llegó entonces la hora de la negociación y fue entonces cuando, después de pasar unos quince minutos dentro del coche de línea detenido, los viajeros bajaron del autobús que, previamente, se había apartado de la Carretera de Madrid. Por suerte para ellos, otro vehículo de la empresa de transporte urbano los recogió y prosiguieron su viaje. Los coches patrulla, la ambulancia y el vehículo de transporte, en una de las principales calzadas de la capital, dio lugar a algunos atascos e hizo que un policía nacional comenzara a ordenar el tráfico. Finalmente, la mujer salió del autobús.
    José Rodríguez Cámara / Jaén