La orujera de Baeza será una almazara turística
En los principales corrillos del aceite ya está el runrún sobre la idea de la posible reconversión de Oleícola Jaén, la propietaria de la “polémica” industria, de la fachada sur de la ciudad Patrimonio de la Humanidad, cuyo infructuoso traslado, por las “molestias que genera”, está en la agenda política local desde hace años. El plan no pasa ni mucho menos por el cierre de la fábrica, es más bien, todo lo contrario, los responsables de la sociedad quieren transformar las instalaciones para aprovechar el tirón de Baeza, que aspira a convertirse en uno de los principales destinos de Andalucía, y del turismo vinculado al aceite de oliva, una idea de negocio en auge.
Hay ejemplos que dejan claro el calado del cambio que impulsa la familia Morillo, al frente de Oleícola Jaén. Uno de los más llamativos es el jardín con olivos de todas las variedades del mundo que quieren plantar, precisamente, sobre la superficie del actual troje, el poco vistoso depósito de alperujo por el que se enfrentaron al Ayuntamiento en los tribunales. También, se contempla la apertura de una almazara de última generación y un museo, es decir, un complejo que muestre cómo se elabora el oro líquido, tal y como confirma la empresa.
El cambio de modelo implica que se desmonten las instalaciones de la actual orujera, que funcionó la pasada campaña, aunque limitada por los precintos judiciales impuestos a sus secaderos, a la balsa de alperujo y otras dependencias. Oleícola Jaén está dispuesta a asumirlo, inspirada en el enoturismo, que está más que consolidado en regiones como La Rioja. Allí, bodegas tradicionales, con una gran producción, aprovechan el valor añadido que supone abrir las puertas a visitantes de alto poder adquisitivo, interesados en disfrutar de la posibilidad de conocer su historia o catar caldos exquisitos. Ya hay experiencias en la provincia jiennense, bajo el paraguas de Oleotour Jaén. Es una propuesta que, en la pasada edición de la Feria Internacional de Turismo de Madrid, se presentó como uno de las iniciativas estrella y que suma, con un recorrido todavía escaso en el tiempo, más de un centenar de recursos para aprovechar el legado que la tradición olivarera ha dejado en la provincia de Jaén. En cuanto a cómo se obrará el “milagro”, la empresa está dispuesta a poner sobre la mesa hasta seis millones de euros, aunque buscará beneficiarse de las subvenciones que ya existen para las industrias del sector e, incluso, de aquellas vinculadas al turismo; aunque la actividad de la orujera es importante, la prioridad es la transformación turística, sin que esté condicionado este paso a la reconversión de la actual industria. La plantilla se mantendría y podría crecer en unas veinte personas, eso sí, con la reapertura de la extractora de orujo. La alcaldesa, Lola Marín, ya conoce las intenciones de Oleícola Jaén y deja claro que la Administración local respaldará cualquier proyecto empresarial que se ajuste a la legalidad y sea beneficioso para los intereses de Baeza.
Los concejales de la ciudad han abordado esta cuestión en el pleno. Fue a raíz de una moción de Ciudadanos, en la que, como explica su portavoz, Antonia Martínez, se pedía la creación de una mesa de trabajo para sentar a todas las partes implicadas, la puesta en marcha de los trámites para modificar el Plan General de Ordenación Urbana y un compromiso expreso de la Corporación a favor de este proyecto. Al final, la iniciativa no contó con el respaldo del PSOE, el PP e IU, pero estos dos últimos sí votaron a favor de la enmienda que presentaron los socialistas que, aunque no hablaba de comisiones ni de otros puntos por los que apostaba Ciudadanos, también respaldaba el proyecto.
La empresa presentó la documentación al Ayuntamiento para echar a andar el proyecto. Si obtiene el “sí”, el objetivo es culminar la transformación en 16 meses como máximo a partir de contar con todos los parabienes.