La observación para pronosticar el tiempo se adapta al siglo XXI

La observación de campo para pronosticar el tiempo ya no es un método primario y ancestral. Aunque la esencia se mantiene, el proceso se adapta al siglo XXI y tiende a ser científico. Este es una de los temas centrales que marcan el X Congreso Nacional de Cabañuelas y Astrometeorología de Los Villares.

    30 oct 2011 / 10:21 H.

    La atención de los aficionados a observar las condiciones meteorológicas de toda España se concentra este fin de semana en la Casa de la Cultura villariega. El motivo es la décima edición de un congreso que pretende fijar pautas para un pronóstico fiable e intenta unificar criterios con la puesta en común.
    La actividad, organizada por la Asociación Nacional de Cabañuelistas y Astrometeorología (Aceca), en colaboración con el Ayuntamiento, reúne a expertos llegados desde distintos puntos del país. Después de una recepción en la que hicieron de anfitriones el alcalde, Francisco José Palacios, y la edil de Cultura, Gema Liébana, tomó la palabra el presidente de la Aceca, José Luis Pascual, de Tortosa (Tarragona). El conferenciante destacó que, en plena crisis, se consigue el mejor programa desde que los encuentros, de carácter itinerante, comenzaron en 1995. Además, subraya la evolución en los cabañuelistas, que, aunque suponga contravenir la opinión tradicional, ahora tienden a considerar los registros del mes de agosto como un indicador más y no como aquel que resume el tiempo del próximo año completo. “Después de Navidad no puede decirse lo que ocurrirá”, manifestó Pascual en esta línea. El estudioso señaló el 11 de noviembre un momento clave. A su juicio, si entonces la presión se dispara y no sopla viento ábrego,  Andalucía puede despedirse de la lluvia por una temporada. Por otro lado, indicó que en Navidad podrá barruntarse el tiempo hasta la Candelaria. El orador se centró en la importancia de los ciclos lunares.  En el tramo inicial de las jornadas se sacó a relucir lo que ocurre en el mundo anglosajón con la marmota o el oso. El animal sale del cubil a principios de febrero y, en función, del panorama que halle, sale al campo o vuelve a hibernar.
    Los docentes de Los Villares Ramón Guixá y José Luis Puy abordaron una comparación entre los métodos cabañuelísticos tradicional y meteorognómico. Ayer por la tarde, Empar Landete, una investigadora procedente de Tabernes de Valldigna (Valencia), explicó las claves para interpretar el significado de los colores del cielo. Por su parte, Diego Estrada, de Torremolinos (Málaga), glosó el empleo de datos náuticos para la confección de las llamadas “cabañuelas marítimas”.
    domingo. La jornada de hoy se abre a las diez de la mañana con una charla muy interesante del granadino Antonio Baquero, quien ilustra los orígenes y los métodos utilizados para saber qué pasara desde el punto de vista meteorológico. Entre los procedimientos hay algunos tan curiosos como el método que recurre a una paletilla de cordero. A partir de las once, la valenciana Adela Ferrer habla sobre cómo afecta el cambio de luna a la predicción a largo plazo. A mediodía, el asunto elegido serán los ritmos en las series meteorológicas de la Península. Tras la clausura, habrá una comida de hermandad y, por la tarde, una reunión de la Aceca. Mañana, el día se dedicará a visitar a la Almazara Jiménez, la Cooperativa La Pandera —ambas colaboradoras en la cita— y a la sierra de este nombre. El cartel del congreso es un montaje obra de los villariegos Manuel Fernández y Victoria Chezner. El trabajo está compuesto de imágenes del municipio en las que se se ejemplifican las variaciones meteorológicas. Juan Rafael Hinojosa/Rosa Moreno / Los Villares