La obras para evitar inundaciones en Villatorres empezarán en febrero
Nuria López Priego/Jaén
Dos décadas después, el nuevo equipo de Gobierno de Villatorres no solo ha puesto fin al limbo urbanístico en el que vivían los habitantes del Llano de la Viña. Las inundaciones periódicas que atenazaban la seguridad de los vecinos parece que tienen los días contados.
Dos décadas después, el nuevo equipo de Gobierno de Villatorres no solo ha puesto fin al limbo urbanístico en el que vivían los habitantes del Llano de la Viña. Las inundaciones periódicas que atenazaban la seguridad de los vecinos parece que tienen los días contados.
Las obras para canalizar las avenidas comenzarán en “febrero”.
“Cáncer”. Esta fue la palabra que el alcalde de Villatorres, Sebastián López (IU), escogió, en cierta ocasión, para definir los problemas que la urbanización de El Llano de la Viña representaban para el Ayuntamiento después de dos décadas de idas y venidas. Las irregularidades urbanísticas, la conexión de la mayoría de las viviendas al alumbrado público, los problemas en red de alcantarillado o las inundaciones que, en los últimos inviernos, encogían los corazones de más de una familia en el barrio eran quebraderos de cabeza para los que parecía que no había solución a la vista. Sin embargo, después de años enquistados, la realidad, como el dicho, viene a demostrar, en Villatorres, que todo, excepto aquello en lo que media la Parca, tiene remedio. Y, como de vida o muerte se trata, “lo más destacado” es que, el próximo mes de “febrero” —según las estimaciones del munícipe—, comenzará la primera fase de las obras que pondrán término a las continuas avenidas de agua en el Llano de la Viña.
Para sufragar un proyecto que asciende a 700.000 euros, el Ayuntamiento invertirá los fondos de los planes provinciales correspondientes a los años 2011 y 2012, que suman 320.000 euros entre los dos. Evidentemente, no son suficientes. Por eso —explica López—: “Estamos en negociaciones con la Consejería de Medio Ambiente y con la Diputación para intentar que se impliquen en el proyecto y aporten el resto de la financiación”. De hecho —añade—: “Están haciendo un estudio y tengo esperanzas en que puedan abordarlo”.
La primera fase de las obras, que está en periodo de licitación, consistirá en “hacer una captación de las aguas en la zona en la que empiezan las avenidas para encauzarlas en las siguientes fases”. Para ello, será necesario construir una canalización de un kilómetro y medio. Pero, en época de vacas flacas, la pregunta de rigor es ¿cuánto tiempo pueden durar las obras? “Si nosotros cumplimos los plazos, en 2013 podemos tenerlo resuelto, pero —añade López, llevado por una ráfaga de realismo— esto dependerá de la financiación de la última fase, porque el dinero de las dos primeras ya lo tenemos”.
Pero el comienzo de estas obras no es la única fuente de satisfacciones que han compartido el Ayuntamiento y los vecinos del Llano de la Viña en las últimas semanas. Y es que las viviendas del barrio —entre 130 y 150— por fin han vadeado la “ilegalidad”. “Hace dos semanas” —precisa López—, el Ayuntamiento recepcionó la urbanización y “las licencias de primera ocupación ya están dadas a todos los vecinos”, con lo cual —apunta— “a partir de hoy, día 15, Sevillana les suministrará luz con sus contratos correspondientes”. Esto supondrá un ahorro cercano a los 150.000 euros anuales para el Ayuntamiento, porque, hasta ahora y durante años, la mayoría de las viviendas estaba enganchada al alumbrado público, pero también aporta seguridad jurídica a los vecinos, “¡y eléctrica!”, apostilla el alcalde, que razona: “Cada dos por tres, salían ardiendo cuadros de la luz por alguna sobrecarga”.