La mujer que habló de cambio
Son muchas las palabras que estos días se escribirán sobre Concha Caballero. Los primeros artículos se publicaron nada más conocerse la noticia de su fallecimiento por un cáncer que sesgó la vida a una persona luchadora, firme en sus ideas y una gran defensora de los derechos de la mujer. Dejó huella por donde pasó, ya fuese en la política, en sus artículos en prensa o colaboraciones radiofónicas o en su faceta de docente.
Su currículum habla por sí solo. Los datos biográficos dicen que nació en Baena (Córdoba) el 26 de diciembre de 1956. Licenciada en Filología Hispánica, tuvo un papel más que destacado en la política andaluza. De hecho, sus primeros pasos en la esfera pública los dio en Jaén, y en la clandestinidad. Tal y como recuerda su amigo y excompañero de partido, José Luis Cano, su familia se trasladó a la capital y, aquí, comenzó una andadura incansable para defender sus ideales.
“Su familia vivía en el Paseo de la Estación y ella comenzó a trabajar en la clandestinidad para el Partido Comunista con el grupo más activo del entonces Colegio Universitario. Entre otras personas, estaban Felipe Alcaraz, Rosario Ramírez y Cayetano Rodríguez”, rememora.
En la época en la que aún no se había legalizado el partido, se trabajaba “en la sombra” en la organización del PCE. Para ello, según comentan aquellos que la conocieron en sus estancia en Jaén, se tenían que reunir en iglesias, conventos, bares o pisos particulares. Había que seguir unas condiciones de seguridad para no ser descubierto ni arrestado. Ella era valiente.
En aquellos tiempos, según el testimonio de Cano, se hizo pareja sentimental de Felipe Alcaraz. “Participó en la manifestación de la legalización del partido. Creo que fue en la Semana Santa de 1977. Recorrió las calles del centro hasta la sede clandestina, que estaba en La Magdalena”, comenta.
De la misma forma, remarca que fue clave en la creación del movimiento de mujeres 8 de Marzo, que, luego, se extendió al resto de la comunidad autónoma. Después, se marchó a Sevilla, en 1982, de la mano de Felipe Alcaraz. Entonces, comenzó a asumir tareas directivas en el PCE. Además, apoyó a Julio Anguita en la creación de Convocatoria por Andalucía.
“Era una persona dura, pero no desagradable. No atacaba a las personas. Siempre echaba una mano para darte su punto de vista y sus opiniones. Hacía análisis y los compartía desde la cordialidad. Ha peleado mucho por su tierra. Cuando se hizo su casa en Palomares, esta se hizo el centro de reuniones para amigos”, reseña.
Sus logros no fueron pocos y su defensa de la igualdad entre hombres y mujeres se vio plasmada al ser la primera fémina que ocupaba la portavocía de un partido político en la Cámara andaluza. Lo hizo durante cuatro años. Además, entre otros puestos fue la coordinadora provincial de Sevilla y parlamentaria por Izquierda Unida Los Verdes Convocatoria por Andalucía entre 1994 y 2008. Además, fue miembro del consejo de la RTVA. Cuando dejó la política, volvió a las aulas.