La mayoría oculta de los gitanos

Representan el 5 por ciento de la población andaluza y aunque un tercio de estos 300.000 ciudadanos viven en situación de marginalidad, son más los que llevan una vida normalizada, integrados y participativos en la sociedad, aunque esa mayoría sea la parte más oculta de la minoría étnica más numerosa en el país.

    11 abr 2010 / 08:56 H.

    Aunque siglos de discriminación hacia los gitanos no se borran de la noche a la mañana, por eso tiene un Día Internacional (8 de abril) para recordar sus dificultades, la presencia de gitanos en la política, las Fuerzas de Seguridad del Estado o la Universidad son pequeños pasos que no copan titulares pero reflejan un proceso más lento de lo deseable pero sumamente importante.
    Es un camino labrado a base de pequeños gestos, como el del padre y los tíos de Manuel Flores, que probablemente nunca pensaron, allá por el 36, que al ingresar en la Guardia Civil para perseguir bandoleros estaban inaugurando toda una saga de agentes gitanos. O el de los padres de Carmen y Juan Silva, dedicados a la venta ambulante que impulsaron, sin discriminación por sexo, a sus hijos a labrarse un futuro estudiando Derecho, aunque a la abuela no le gustara que su nieta andara entre delincuentes. O el del jefe de Sandra Heredia, la primera universitaria de su familia, que tras terminar las prácticas en su hotel no dudó en hacer de la joven de 24 años, hija de un joyero gitano cordobés, licenciada en Empresariales y Turismo y que domina el inglés y el francés, la responsable de recepción de su establecimiento, la cara del establecimiento ante sus clientes, aunque fuera más morena de lo habitual. O el de quienes decidieron luchar por los derechos de su pueblo desde dentro, metiéndose de lleno en la política, como los concejales del PP Antonio Heredia (La Línea) y Andrés Núñez (Chiclana) o Luis Rebeco, que impulsa en Jerez un partido fundado por gitanos para presentarse a las municipales de 2011. Redacción / Sevilla