La liquidez, Dios, la liquidez
Una vez alcanzada la transparencia necesaria mediante la opacidad, lo que había que pedirle a la corte divina (Virgen del Rocío incluida) era liquidez. Y la liquidez ha sido concedida gracias a la presión de Rajoy sobre el Eurogrupo para que subvencione a los bancos y estos presten dinero al Estado para que éste continúe pagando los 146.000.000 de euros que debe a los bancos alemanes, pueda llevar a cabo sus políticas sociales y el presidente del Tribunal Supremo siga tomándose sus fines de semana caribeños.
Y es que los bancos —solo algunos bancos, pero suficientes— están si liquidez: perdieron el aceite en el negocio del siglo y están entrampados con los grandes bancos y mafias inversionistas, que son, en definitiva, quienes han presionado para que, ya que los bancos no pagan, paguemos los ciudadanos, que somos más y estamos más acostumbrados al sacrificio. Hace años que Alemania nos viene sugiriendo la dieta que más engorda sus finanzas y más nos adelgaza a los españoles: recortes en pensiones, en funcionarios, en prestaciones y subida del IVA. Que no sean medidas populares y que el Gobierno vaya a perder la poca credibilidad que le queda, le trae al pairo. El PP está haciendo lo que hay que hacer, porque las cosas son como son. Es su misión divina en este mundo y los españoles agradecemos que lo estén haciendo sin que le tiemble el pulso para que todo vaya en la buena dirección. No ha terminado la crisis y ya hemos comprobado que el mundo ya no es el mismo. Recuerden la profecía mariana: “Cuando salgamos de la crisis, el mundo ya no será el mismo”. Y ya va siendo hora de que nos enteremos de que nada ni nadie va a detenerlo. El portavoz de Asuntos Económicos de la CE ha dejado clarísimo que “las muy rigurosas condiciones” del rescate “se ceñirán a todo el sector financiero, no sólo a los bancos afectados, y el dinero pueda devolverse a través de mecanismos de mercado, como fusiones o adquisiciones”. Pero en caso contrario “el Estado español es efectivamente el garante y los fondos públicos serían los que deben ayudar a la recapitalización”. El Gobierno dice que los bancos van a utilizar la liquidez prestada para relanzar la base de la economía: emprendedores, pymes, autónomos y familias, pero lo que se transparenta tras la opacidad populista es que los bancos lo van a utilizar para tapar su agujero sin fondo. Mientras, en la cara oculta, las megaempresas con liquidez, engrasan sus maquinarias para apropiarse, con todas las garantías judiciales y de rentabilidad, lo que quede de provechoso y sin privatizar en la economía española: fomento y trasportes, loterías, sanidad y educación. Y así será porque así debe ser.
Guillermo Fernández Rojano es escritor