La Ley del Olivar garantizará la conservación de la cultura del aceite

El proyecto de Ley del Olivar, que en estos momentos se encuentra en su fase de debate parlamentario, contribuirá a garantizar la conservación y puesta en valor de un importante y centenario patrimonio natural y paisajístico vinculado a este cultivo y clave para la diversificación de la actividad de más de trescientos municipios andaluces, que tienen en el olivar su principal fuente de riqueza y empleo.

    14 mar 2011 / 11:54 H.


    Así, en virtud de la nueva norma, que contempla entre sus aspectos más significativos la tutela del patrimonio olivarero y la cultura del aceite, las administraciones públicas estarán obligadas a establecer medidas de protección y conservación de un legado representado por plantaciones de olivos con un especial valor, no solo productivo, sino también monumental, cultural e histórico. En ese sentido, la ley contempla impulsar medidas de apoyo a la protección, conservación y uso del patrimonio arqueológico, industrial y etnológico asociado al cultivo del olivar y al aceite de oliva, y acciones dirigidas a divulgar las características de calidad intrínsecas a la producción oleícola y de aceituna de mesa.
    Diversificación productiva
    Tal y como se recoge en el proyecto de esta ley, la importancia de preservar la superficie de olivar tradicional, que prolifera como principal cultivo en muchas de nuestras comarcas, estriba, fundamentalmente, en su alto valor medioambiental y en su papel como motor de desarrollo económico y de cohesión social, contribuyendo a fijar la población de las zonas rurales. Por ese motivo, se espera que la ley suponga un avance significativo, no solo en el mantenimiento, sino también en la mejora de la rentabilidad de este tipo de cultivo, a través de políticas de diversificación que permitan aprovechar al máximo su carácter multifuncional y contribuyan a poner en valor los diversos servicios económicos, sociales, ambientales y culturales que ofrece, reportando una mayor renta para los núcleos rurales andaluces.
    Esas medidas de conservación y tutela del patrimonio olivarero requerirán, fundamentalmente, de una acción coordinada entre los agentes públicos y privados implicados, con objeto de promover la competitividad y sostenibilidad de los territorios olivareros y del sector oleícola en su conjunto e impulsar la provisión de bienes públicos que reporta este cultivo, atendiendo a sus valores económicos, ambientales, sociales y culturales.

    Medidas de tutela, protección y valoración
    Entre las acciones dirigidas a garantizar la preservación y valorización de las zonas olivareras como parte esencial del patrimonio cultural y natural andaluz, el proyecto de Ley del Olivar contempla, entre otras, el establecimiento de medidas de protección y conservación del patrimonio representado por los olivos y olivares singulares o excepcionales, es decir, aquellos en los que se acrediten valores de edad, monumentalidad, producción excepcional y relevancia cultural o histórica.
    Asimismo, y como ya se ha destacado, se prevén medidas de apoyo a la protección, conservación y uso del patrimonio arqueológico, industrial y etnológico asociado al cultivo olivarero y al aceite de oliva.
    Otras medidas recogidas en el proyecto de ley son el impulso de actividades para informar y educar a los habitantes de los territorios olivareros sobre la potencialidad e interés público que tiene el buen uso de este importante legado, y el desarrollo de planes de actividades culturales en las comarcas olivareras, propiciando la participación y la iniciativa de entidades públicas y privadas. Igualmente, se divulgarán, para el conocimiento de los consumidores, las excelencias y calidad del aceite de oliva y la aceituna de mesa, cuyo consumo reporta, sobre todo, múltiples beneficios para la salud y que constituyen alimentos representativos de la Dieta Mediterránea, recientemente reconocida por la Unesco como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad.
    Otras intervenciones previstas serán la identificación y puesta en valor de paisajes olivareros de especial relevancia histórica, cultural, agronómica o ambiental y la promoción y difusión de los valores del turismo y la artesanía asociados al olivar, el aceite de oliva y la aceituna de mesa, para favorecer el desarrollo de actividades económicas que complementen los rentas de los territorios que hoy por hoy tienen en la producción olivarera a su principal fuente de ingresos.