La Junta aprieta a la cúpula de CEA y sindicatos para salvar el pacto social

Isabel Morillo / Madrid
El Gobierno andaluz volvió a reunir esta semana a la “mesa de mayores” y a sentarse con los líderes de CC OO, UGT y CEA para tratar que el acuerdo de concertación social no se paralice y se bloquee contaminado por Madrid. Griñán se mostró, ayer, optimista y seguro de que se firmará en octubre.

    24 jul 2009 / 10:12 H.

    El último acuerdo de concertación social en Andalucía expiró el 31 de diciembre. El retraso en rubricar el siguiente, el séptimo, no es habitual. La negociación va lenta, empañada por numerosos asuntos menores y uno mayor: la crisis. Pero el presidente andaluz, José Antonio Griñán, no está dispuesto a que la paz social, seña de identidad de Andalucía que lleva sellándose trece años de forma ininterrumpida, se le escape de las manos. Alertado por el cariz que estaba tomando la negociación, después de que los sindicatos —sobre todo UGT— dieran un ultimátum ligado a la negociación colectiva y preocupado porque la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA) se contamine del bloqueo a escala nacional, Griñán conminó, en días pasados, a su Gobierno a ponerse las pilas. Cerrada la financiación es la prioridad, sobre todo porque Griñán aspira a que el plan económico Andalucía Sostenible de Zapatero tenga como armazón el nuevo acuerdo social.
    Ayer, en el transcurso de un desayuno en Madrid organizado por Europa Press, el presidente se mostró optimista a pesar de que, justo un día antes, el diálogo social había encallado en Madrid. Mientras que el Gobierno de Zapatero preparaba su ultimátum a los empresarios, Griñán se afanaba por desligar la negociación andaluza y nacional, hasta el punto de que se mostró convencido de que el séptimo pacto se podrá cerrar en otoño (octubre, concretamente).
    El Gobierno andaluz ha apretado el acelerador esta semana y los titulares de Economía, Empleo e Innovación se han reunido con los líderes de UGT-A, Manuel Pastrana, CC OO-A, Francisco Carbonero, y con la dirección de la CEA. El diálogo vuelve al primer nivel (lo que llaman la “mesa de mayores”). Después de que se suspendieran los contactos a tres bandas y se iniciara el diálogo bilateral —como en Madrid—, el Ejecutivo andaluz ha decidido volver a la fórmula tradicional tripartita. Funciona mejor, sostienen. Eso sí, con el compromiso de que no todas las mesas técnicas estén abiertas y discutiendo a la vez      —como ahora—, sino negociando por bloques y cerrando pactos. La impresión es que el diálogo está encauzado, a pesar de que se crucen factores como el congreso de UGT-A (Pastrana aspira a revalidar su liderazgo, lo que le empuja a endurecer sus posiciones) o el papel que el presidente de la CEA, Santiago Herrero, quiere jugar en la CEOE.
    Griñán dio ayer un tirón de orejas a los empresarios ante un foro donde se sentaba Herrero. No acudieron ni Pastrana ni Carbonero. Advirtió de que la exigencia de la CEOE de rebajar cinco puntos las cotizaciones “se ha colado de rondón” en el diálogo nacional y es un acuerdo que vulneraría un “consenso modélico” como el alcanzado en el Pacto de Toledo.