La ITV da su brazo a torcer
Enrique Alonso/Jaén
Al final, la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) de Jaén da “su brazo a torcer”. Enrique Rodríguez García pasó, ayer a las ocho de la mañana, el examen de su vehículo. Habría sido un jiennense más si no es porque lleva un año de pleitos por una polémica con sus faros.
Al final, la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) de Jaén da “su brazo a torcer”. Enrique Rodríguez García pasó, ayer a las ocho de la mañana, el examen de su vehículo. Habría sido un jiennense más si no es porque lleva un año de pleitos por una polémica con sus faros.
Su Range Rover no es nuevo. Lo compró de segunda mano en 2000 y, en abril, le tocaba pasar la inspección. Sin embargo, no es un vehículo más. Pertenece a Enrique Rodríguez García, que lleva un año de “cruzada” contra la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) y la empresa que presta el servicio, que es Veiasa. Otros habrían “pasado por el aro”, pero este jiennense se negó en rotundidad. Dice que lo ha hecho por dignidad. Es funcionario y está convencido de que los servicios públicos están, precisamente, para eso. Tiene claro que se debe servir al ciudadano y su queja se gestó porque considera que la ITV de la capital no lo hizo en su caso.
Anima a los jiennenses a que defiendan sus derechos, pese a que pueda parecerles, a priori, una tontería. En su caso, la polémica fue por unos faros. Enrique Rodríguez García siempre aseguró que las luces auxiliares de su coche eran originales. En cambio, la ITV de Jaén pensaba que no. Por ello, el pasado 15 de abril, le pidió que se las quitara al coche o que presentara un certificado de montaje, pagara las tasas y cumpliera el trámite de la homologación. Enrique Rodríguez García reclamó a la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia —es la Administración tutelante—, a la empresa Veiasa que presta el servicio y hasta escribió al Defensor del Pueblo Andaluz. También a Rover, que le envió la ficha que demostraba que sus faros se montaban en la fábrica y a la propia Junta de Andalucía, que el pasado 4 de enero le dio la razón en una carta.
Por ello, ayer a las ocho de la mañana, a la ITV de Jaén no le quedaba otra opción que “dar su brazo a torcer”. Enrique Rodríguez admitía que se le rechazara por cualquier anomalía, pero no por los faros. Al final, pasó el examen. “Ha sido una prueba bastante minuciosa. Estoy contento de que haya sido así porque redunda en mi seguridad. El técnico lo miró todo muy bien. Dice que su único malestar es que no le hayan pedido disculpas por todo el tiempo que le han hecho perder. “Cuando alguien se equivoca, hay que ser humildes y reconocerlo. A mí también me puede pasar en mi trabajo”, argumenta. Sin embargo, ha conseguido demostrar que la ITV no siempre lleva la razón. “Los ciudadanos tenemos que defender nuestros derechos y demostrar el descontento”, concluye.