La imaginación no conoce límites
No existe rincón jiennense que se libre de la sátira y de la diversión propia del Carnaval. Esta semana, no es extraño ver a los niños vestidos de una forma un tanto singular y todo con un mismo objetivo: disfrutar lo máximo posible y romper con la rutina diaria, a la vez que se cumple con la tradición de honrar a Don Carnal.
Así, los colegios de la capital, por ejemplo, se vuelcan con esta actividad. En el centro María Zambrano aprovecharon para festejar la llegada de los profesores que participan en el proyecto Comenius —intercambio de docentes de diferentes países—. Por eso, los más de trescientos niños que cursan sus estudios en estas instalaciones se disfrazaron, por cursos, con algo alusivo al país de procedencia. Por ejemplo, los que representaron a Rumania estaban caracterizados de vampiros. Después de las actuaciones realizaron el pasacalles, que contó con la participación de numerosos padres y madres.
Mientras esto ocurría en el barrio de Las Fuentezuelas, en el centro, en la Plaza de la Constitución comenzaba otro pasacalles, en este caso de cinco centros más. Así, cerca de 350 estudiantes recorrieron las calles del casco antiguo. Los alumnos del colegio Alfredo Cazabán, que eran una treintena, iban vestidos de magos y sus colores brillantes despertaron la curiosidad de los ciudadanos allí reunidos. También provocaron mucho interés los estudiantes del Santo Tomás. Recrearon, a la perfección, el antiguo Egipto y no dejaron escapar detalle alguno ya que llevaban, incluso, su propia pirámide.
El tercer centro educativo que participó fue el Navas de Tolosa, uno de los más ruidosos. Bajo el lema “colorín, colorete, en el Navas de Tolosa todo es de rechupete”, los más de cien niños desfilaron gritando consignas y animando a la ciudadanía. El grupo más numeroso fue el del colegio San Vicente de Paúl. Eran unos 150 y organizaron los disfraces por clases. cada una de ellas representaba un cuento tradicional como, por ejemplo, “El gato con botas” o “Peter Pan”. Finalmente, los estudiantes del centro Jesús y María —unos 50— iban vestidos de “batman de la carretera”, simulando a los operarios de infraestructuras. De esta manera, cientos de estudiantes de la capital alegraron la mañana a los jiennenses y consiguieron frenar, por un día, las malas noticias sobre la crisis económica. Esperanza Calzado /Jaén