La Guardia Civil abandona Porcuna con un cuartel 'a medio reparar'

Manuel Jalón/Porcuna
Con unas obras de reforma ejecutadas casi a la mitad, el cuartel de la Guardia Civil de Porcuna cierra y los agentes abandonan el municipio. El alcalde, Miguel Moreno, califica la decisión del Ministerio de Interior de 'desastrosa y precipitada'.

    09 nov 2011 / 10:06 H.

    Dos nuevos agentes ingresaron, recientemente, en la Policía Local. La noticia contrasta con otra negativa para la seguridad del municipio. La casa cuartel de la Guardia Civil de Porcuna se cerró el pasado jueves.  La causa es el mal estado en que se encuentra el edificio. De momento, los miembros del puesto fueron reubicados en el cuartel de Arjona. Esto no implica que la Benemérita no preste servicio a esta población, de casi siete mil vecinos, pero su presencia en el municipio ya no será tan cercana. Por ejemplo, las personas que necesiten de algún trámite, gestión o denuncia en el cuartel tendrán que desplazarse hasta la vecina Arjona. Y en caso de emergencia, no será tan rápida su presencia allí, puesto que ya no estarán acuartelados en un edificio del casco urbano.
    Lo ocurrido preocupa a muchos ciudadanos y echan en cara al Gobierno local que no haya realizado las gestiones oportunas para que la clausura no llegara. De hecho, el propio alcalde,      Miguel Moreno, del PP, no oculta que está molesto con esta decisión. El regidor considera: “El cuartel de la Guardia Civil era una muerte anunciada, debido a la gestión precipitada y desastrosa del Ministerio de Interior hace dos años”. Relata que, cuando se aprobó el Plan E, con una partida destinada en exclusiva a cuarteles, se aprobó un presupuesto de 265.000 euros para reparar el de Porcuna. “Las obras comenzaron y, cuando se había invertido casi el 50% del presupuesto, después de más de 6 meses de trabajos de albañilería y restauración, deciden, de la noche a la mañana, parar las obras y desalojar el cuartel, tanto en las viviendas de los guardias que residían en ese inmueble como de las oficinas”. A raíz de ello, la Administración local expresó su queja ante el Ministerio de Interior y ofreció un local a la Benemérita.