La fantasía del ferial atrapa a los más pequeños


Diana Sánchez / Jaén
Si la fiesta de San Lucas les vino pequeña y no la aprovecharon del todo, la jornada de ayer fue el gran día. Con las atracciones a tope de niños deseando subir a descargar adrenalina se iluminaba el recinto a primeras horas de la tarde en una jornada que invitaba a economizar la larga semana de feria.

    20 oct 2011 / 10:02 H.


    Como Mary Poppins cuando saltaba del carrusel al trote de su caballo, la pequeña Alba se preparaba al asalto sujetada por su mamá. Solo tiene dos años y, seguramente, le teme a la altura pero denota algo en el ambiente que le invita a acogerse a los brazos de quien la sustenta para comprobar que va a disfrutar. No desafiará a la realidad para volar cual amazona por el ferial de La Vestida pero la fantasía está garantizada. Y el día está a su favor, pues su madre no solo disfrutará viéndola volar y sonreír, sino que el viaje al mundo de la magia le saldrá algo más económico de lo habitual. Si el miércoles fue la gran jornada para los jiennenses, la de ayer fue para los más pequeños de la casa. Y a pesar de que tuvieron que madrugar para ir al cole, muchos volvieron al ferial para viajar en sus atracciones favoritas. “A mí lo que me gusta son los ponis”, dice la pequeña Nora de cuatro años, que espera a que su hermano Daniel termine su aventura por el pasaje del terror mientras sus padres hacen cola y conversan con unos amigos que se encuentran. “Solemos ir a los cacharritos cualquier día, no solo porque sean más baratos hemos bajado hoy. De todas formas, al estar más baratos aprovechamos para que los niños se monten más veces”, dice su padre, Juan Diego Bautista, quien afirma que  el precio de esta jornada especial es el que debería de ser normalmente.
    “Atracciones a precios populares” se podía escuchar desde los altavoces de un megáfono móvil por las calles jiennenses durante la mañana. Un reclamo que puso en alerta a los padres más despistados, que se sumaron a los que ya tenían previsto guardar este día como el “de los peques”. “Vengo con mis hijos y sobrinos. Aprovechamos que hay menos gente que ayer (San Lucas) y está más barato”, afirma el jiennense Daniel Carazo.
    Así, los viajes se duplicaron con tiques a mitad de precio que costaban una media de un euro y medio, en lugar de los tres habituales, para subir a los asientos locos de un gusano “desatado”, un sapo que sube y baja descontrolado, un dragón que se lanza a toda velocidad o unos toros que no se andan con rodeos. Mientras, las atracciones más sofisticadas como el Top Spin derramaban una cola de adolescentes que se sumaban para desafiar a la gravedad con vueltas imposibles o la típica Olla que ofrece esa experiencia inolvidable en la que los jóvenes aprovechan para coquetear, como en los coches de choque. Y es que, aun en mitad de una dura crisis, siempre hay tiempo de volar en la fantasía del ferial con la ayuda de unos precios más asequibles.