La familia de Mogón paga al banco y evita el desahucio de su vivienda

José Siles y Vanesa Canelo han evitado quedarse en la calle en el último suspiro. El matrimonio, con tres hijos menores, consiguió reunir los 3.026 euros que exigía el banco para paralizar el desahucio de su vivienda de Mogón. “Esto marca un antes y un después en nuestra vidas”, declaró Vanesa Canelo nada más saldar la deuda.

    09 feb 2013 / 09:58 H.

    Una historia con final feliz. La joven pareja de Mogón durmió anoche en su casa a pierna suelta. La pesadilla había acabado. Cinco días de nervios, llamadas telefónicas y sentimientos a flor de piel. El 9 de febrero quedará marcado en el calendario como la fecha en la que salvaron su principal posesión, una casa que compraron hace varios años para asegurarse un techo en el que cobijarse y que, en un principio, utilizaron como segunda vivienda.
    Sin embargo, el destino quiso que hiciera de ella el eje de su vida. “A nuestra edad, yo con 32 años y mi marido con 31, no pensábamos terminar aquí, sin trabajo y en una vivienda que no está en condiciones”, dice Vanesa, que añade: “No nos ha quedado otro remedio”.
    A ellos todo les iba bien, vivían en Cádiz, donde el tenía un trabajo que les permitía afrontar un alquiler, además de algún que otro capricho para vivir sin apreturas. Decidieron entonces invertir y compraron, en marzo de 2008, una vieja casa en la Agrupación de Mogón, lugar en el que José había pasado parte de su juventud junto con su familia. Querían tener una segunda residencia en la tierra de él. Esta adquisición la realizaron “con cabeza”, como aclara la joven zaragozana, con la gestión de una hipoteca que les costaría casi 32.000 euros a pagar en pequeñas cuotas de 150 euros mensuales.
    Todo se torció el pasado mes de mayo. José se unió al más extenso club de nuestro país, el de los millones de desempleados que por la crisis han perdido su sueldo y con él parte de su vida. Con ese varapalo dejaron de pagar las cuotas de la hipoteca para así poder afrontar otras prioridades como el alquiler, los gastos de los pequeños y la comida diaria.
    Con la ayuda de los vecinos y los comercios, no solo reunieron el dinero para saldar la deuda, sino que, además, tendrán para “comprar una nevera”. “También repararemos el tejado que está en muy malas condiciones”, agrega Vanesa, madre de un niño de 8 años y dos niñas, una de 10 meses y otra de 3 años. Reconoce que sin la ayuda de los vecinos de Mogón y de Villacarrillo nada hubiera sido posible. De hecho, desde que se conoció el caso, las muestras de apoyo han sido constantes. Es el caso de Gero, un hostelero de Villacarrillo, que colocó una hucha para que sus clientes aportaran su granito de arena en el Bar El Paseo. Él es solo el ejemplo de muchos. José Herrero / Villacarrillo