“La experiencia en Nicaragua me permitió conocer otra cultura”

Algo tiene la cooperación internacional que quien la practica se queda, como se suele decir, algo “pillado”. Esa es la sensación que tiene Ester Carcelén, una cooperante jiennense, enfermera de profesión (acabó los estudios el pasado mes de junio). La Universidad de Jaén ofrecía, en uno de sus cursos opcionales, el de cooperación internacional con el desarrollo y ella, lo escogió. Abarcaba a los estudios de Magisterio, Psicología, Fisioterapia y Enfermería. Ester lo eligió y el curso incluía prácticas en Nicaragua. Este es el cuarto año que la UJA hace este proyecto internacional, en colaboración con la Asociación Quesada Solidaria, pero en el curso hay otras ONG implicadas en diferentes proyectos de cooperación.
Ester, primero se formó en las clases teóricas y, cuando llegó la hora de las prácticas, se marchó dos meses al país centroamericano, al municipio de San Rafael, para trabajar en la Asociación Nazaret, que tiene una clínica de atención primaria. “Esta experiencia fue buenísima en todos los aspectos, ya que me permitió conocer otra cultura completamente diferente. Fue estupendo poder colaborar con gente de Nicaragua en las comunidades”, explica Ester Carcelén. Comunidad se le llama a la aldea que hay en las zonas rurales nicaragüenses y San Rafael tiene unas 45 comunidades. El proyecto de colaboración consistía en visitarlas. En cada una de ellas la reunión era en la escuela. Allí, Ester dio charlas de diferentes materias, tales como motivación, enfermedades de transmisión sexual, higiene, autoestima, prevención de embarazos... Aparte de ello, hacía diagnósticos de los materiales sanitarios que faltaba en cada colegio, para que, una vez informada Quesada Solidaria, procediese en consecuencia para recaudar fondos y restituir el material que falta.
Pero como una de las pasiones de Ester Carcelén es el baloncesto femenino (ella ha jugado en equipos de Linares o Salamanca) organizó, junto con los demás miembros del equipo, un campeonato de baloncesto femenino y otro de fútbol masculino, con el objetivo de fomentar la práctica deportiva. Ella, para quitarse el gusanillo, las tardes que tenía libres iba a entrenar con las niñas de baloncesto.

13 oct 2015 / 09:19 H.