La esperanza para Paula llega de Brasil con un donante de médula

SILVERIO FERNÁNDEZ/LA CAROLINA
La alegría ha llegado a la casa de Paula, una adolescente carolinense de catorce años que está pendiente de un trasplante de médula ósea para seguir viviendo. Sus padres, Juan Talavera y Ana Regina Pérez, recibieron una llamada del Hospital Materno-Infantil de Jaén muy esperanzadora.

    15 dic 2013 / 10:22 H.

    El equipo comunicó a los padres de Paula Talavera Pérez la existencia de un donante cien por cien compatible con ella para solucionar su grave enfermedad. Esta persona reside en Brasil y la Sanidad andaluza ya ha puesto en marcha los trámites necesarios para llevar a cabo el trasplante, que se realizará en el Hospital Reina Sofía de Córdoba en un corto periodo de tiempo. En este sentido la madre, Ana Regina Pérez, explicó que el próximo martes se desplazarán hasta el Complejo Hospitalario de Jaén para recibir oficialmente toda la información sobre el procedimiento a seguir. Mientras tanto lo que está claro es que Paula tendrá que estar ingresada en una habitación de aislamiento entre quince y veinte días, para dejarle las defensas nulas y, rápidamente, realizarle el trasplante, cuyas células tendrán que anidar en la médula de la menor para una total curación. Ni la persona brasileña se desplazará a España ni Paula tendrá que ir allí, sino que el antídoto será transportado en avión por un especialista sanitario e introducido en el cuerpo de Paula en el centro cordobés.
    La propia adolescente expresó su satisfacción y exclamó: “¡Vivan los viernes 13!”, en referencia al día en que le comunicaron la existencia de un donante compatible con su médula ósea. También aseveró, en tanto daba saltos de alegría en su casa: “A partir de ahora los viernes que coincidan con el número trece serán los mejores días de mi vida”. Y es que la ilusión es la protagonista principal de esta familia, cuyos miembros no paran de abrazarse y llorar de emoción por la importancia de haber encontrado a una persona compatible. De hecho las estadísticas dicen que solo una de cada cuarenta mil lo son. Por eso, la madre afirmó: “Todavía no acabo de creérmelo. No sé si llorar o reír, porque estamos todos muy felices en casa”. Más información en nuestra edición impresa.