La Escuela de Verano de Don Bosco despide esta edición
Son pocos los ubetenses que no conozcan la Congregación Salesiana. Saben de ella por su labor educativa, pero, además de esta actividad, se dedica también a atender necesidades sociales. Lo hacen a través de la Fundación Proyecto Don Bosco, que funciona como una ONG que desarrolla, durante todo el año, diferentes actividades. Llegado el periodo estival, por ejemplo, siempre ponen en marcha la Escuela de Verano.

La iniciativa comenzó su andadura hace catorce años. Ofrece actividades lúdicas y de apoyo educativo a niños de todos los puntos de la ciudad. Los doce primeros años los hacía en horario de tarde, pero en las dos últimas ediciones se amplió a las mañanas. La sede de estas colonias es el antiguo colegio Matemático Gallego Díaz. Así, los menores que participaron en esta convocatoria, disfrutaron de clases de apoyo escolar, talleres de cine, yincanas y manualidades. “Es una intervención socio-educativa de ocio y tiempo libre”, explica Idoia Ruiz, miembro de la fundación.
Además, la organización ha garantizado, gracias a una subvención recibida de la Junta de Andalucía incluida en el Plan de Garantía Alimentaria, las tres comidas básicas para los menores —desayuno, comida y merienda—. Y es que la gran mayoría de los padres que apuntan a sus hijos a esta Escuela de Verano están en paro o son susceptibles de caer en la exclusión social. De ahí que algunos de los participantes en la actividad escolar acudan derivados, directamente, de los Servicios Sociales. En esta edición, por ejemplo, se atendió a 68 menores, durante los meses de julio y agosto.
Los educadores explican que, entre las actividades propuestas la que más les gustan a los menores, destaca la de los jueves. Ese día, los niños asistentes, junto con los monitores, van a la piscina municipal. Y es que un buen chapuzón es la mejor de las fórmulas para combatir el calor y ahuyentar los problemas que puedan rondar la mente de estos pequeños. Otra actividad que goza de gran aceptación es la excursión a la playa, que se celebró el pasado 25 de agosto y en la que participaron 160 personas, entre menores, padres, madres y monitores. Viajaron hasta Salobreña para pasar el día y disfrutar de sol y del agua en familia. El miércoles fue el último día de la Escuela de Verano de la Fundación Don Bosco. Fue un día triste tanto para monitores como para los menores. Pero en el corazón de todos ellos queda el recuerdo de dos meses de alegrías. El año que viene, si nada lo impide, la fundación volverá a abrir las puertas de su escuela estival.