La escoba más surrealista

¿Qué es el colmo del surrealismo? Un premio por la “gestión de residuos, limpieza y aseo urbano” a una capital como Jaén. Ver para creer. Aquí seremos cualquier cosa, pero limpios, lo que se dice limpios, sinceramente, no. Ni por asomo.

    13 jun 2010 / 22:00 H.

    Nadie discute que se hayan hecho esfuerzos infinitos  desde la Concejalía de Mantenimiento Urbano, con el bueno de Eduardo Castro a la cabeza, pero de ahí a que ese despliegue haya dado sus frutos, media un abismo. Un abismo inconmensurable. Cualquiera recordará la campaña aquella: "no se trata de limpiar más, sino de ensuciar menos"; en nuestro caso, ni lo uno ni lo otro. Por no hablar de la otra parte de la película. El culebrón de FCC. Ahí tenemos a la empresa concesionaria del servicio de limpieza, con una deuda municipal de más de ochenta millones de euros que tiene a sus trabajadores con el agua al cuello y utilizados siempre como moneda de cambio y chantaje político. 180 fijos y 90 eventuales que más de un mes han visto su nómina en peligro y, lo que es peor, la seguirán viendo. Con este panorama de pésima gestión no se puede dar un premio, hombre, es reírse de cualquier persona con un mínimo de coeficiente intelectual, por favor. Si querían ir de visita a Madrid con su traje de domingo no era necesario que se inventaran semejante puesta en escena. Ahora sólo falta que nos dieran la Escoba de Oro, o la de Platino. Si yo fuera barrendero estaría alucinado porque conocería de primera mano lo que me encuentro cada noche en mis rondas a lomos del camión de recogida, un mar de desperdicios que, por mucho que quiera, no puedo eliminar de una pasada. Eso lo ve cualquiera que pasee por la calle, no hay que ser profesional del gremio. Y no creo yo que sea para premio. Lo dicho, el no va más del surrealismo. García Márquez tendría argumento para una genial novela de realismo mágico. Moraleja: cuando la señora alcaldesa se encapricha con algo, por disparatado que parezca, lo consigue ¡por tutatis! No hay más que ver cómo avanzan las obras del tranvía. Desde luego, si los premios alientan a seguir en la senda, la Escoba de Plata es lo mejor para que algún día tengamos una ciudad limpia. Hoy por hoy es un nido de porquería. Con perdón