La educación familiar
La pasada semana, en la parroquia de El Salvador, de Jaén, celebramos la VI Semana de la Educación Familiar. Como cada año, una vez más, volvimos a tratar asuntos de gran importancia para las familias.
Así, bajo el título “Aprender a convivir sin el alcohol” una psicóloga y miembros de la Asociación Jiennense de Alcohólicos Rehabilitados, nos hablaron de cómo nuestros jóvenes comienzan a beber a edades tan tempranas y el daño que les puede causar en sus vidas, y de lo importante que es la educación en la familia para evitar los problemas con el alcohol. Todavía necesitamos concienciarnos bastante para darnos cuenta que no necesitamos el alcohol para pasar ratos agradables, que, o lo controlamos o nos descontrola a nosotros. Igualmente, y con el título “Poner el corazón de Dios en el hermano que sufre”, dos enfermeras que trabajan en la planta de oncología del hospital Ciudad de Jaén, nos dieron sus valiosos testimonios de fe, fruto del trabajo que realizan a diario con personas que sufren demasiado. La enfermedad, tarde o temprano, llega a todas las familias, y depende de cómo la vivamos nos servirá para hundirnos o para salir fortalecidos de ella. Son temas de los que necesitamos educarnos en las familias para unas veces prevenirlos y otras afrontarlos. También tuvimos tiempo para orar y celebrar, porque los creyentes recibimos de Dios la esperanza para vivir la vida con optimismo y decisión. No nos dejemos llevar, y una buena manera de hacerlo es mediante la formación y la información. Miguel Lechuga es auxiliar administrativo