La crisis obliga al sector alimentario a competir con 'potentes' ofertas
Hay quienes piensan que los jiennenses visitan menos los restaurantes desde que estalló la crisis y, en cambio, acuden más al supermercado. Puede que sea así, pero lo cierto es que los datos revelan que la delicada situación de la economía familiar también afecta de lleno al sector de la alimentación.
Las grandes cadenas de supermercados se ven obligadas a competir entre ellas con 'potentes' ofertas nunca vistas.
Las grandes cadenas de supermercados se ven obligadas a competir entre ellas con 'potentes' ofertas nunca vistas.
Es la única forma de atraer a un cliente con un perfil cada vez más exigente. El director de la Asociación de Cadenas Españolas de Supermercados, Aurelio del Pino González, asegura que un estudio realizado por el Ministerio de Agricultura en 2011 revela que los consumidores dedican un 10% más de su tiempo a realizar la compra que en 2010. ¿Por qué? La respuesta en sencilla: “Porque compran visitando más tiendas, comparando más ofertas y con mucha más frecuencia”, apunta.
La situación económica de las familias afecta de lleno al sector de la alimentación, que adolece ya de un descenso de la actividad derivada de la actitud de los jiennenses y los españoles en general a la hora de acudir al supermercado. “Hoy en día, hay un mayor peso del criterio del precio sobre otros, como la calidad, la proximidad, la variedad o el número de marcas”, puntualiza Del Pino. Añade que el sector en el que se mueve es “muy competitivo” y pone como ejemplo: “En todos los pueblos hay más de dos supermercados y basta con cambiar de acera para modificar la decisión de compra”.
Ante esta situación, las grandes cadenas se las ingenian para afrontar la bajada de ventas y sobrevivir sin cierres ni despidos de personal. “Las grandes cadenas de supermercados mantienen sus niveles de empleo y actividad y lo que se está produciendo es una adaptación de la oferta a lo que exigen los consumidores. Hay menor consumo, más racionalidad, que no es mala, sino un factor interesante para mejorar la educación del cliente, y la crisis se traduce en decisiones de compra más enfocadas a aceptar las ofertas”, explica el máximo responsable del colectivo. En consecuencia, los jiennenses están mejor informados sobre las últimas novedades que hay en las tiendas y, en consecuencia, las empresas se esmeran en mejorar esa necesidad de formación y de comparación de productos y precios.
el colectivo. La Asociación de Cadenas Españolas de Supermercados es patronal, de tal forma que se rige por la normativa laboral, como contrapeso empresarial de la parte social del sector. Aurelio del Pino explica que tiene un ámbito competencial muy importante dedicado a las relaciones laborales para conseguir la mejor adaptación de las condiciones de trabajo a la actividad empresarial, además de las consabidas labores en materia de medio ambiente, calidad y seguridad alimentaria. “En este último punto colaboramos con la cadena de producción para ayudarla a mejorar, trabajamos con las administraciones públicas para hacer un exhaustivo análisis y seguimiento y tratamos de apoyar aquellas iniciativas que puedan encajar mejor en el formato de supermercados”, señala Del Pino. La asociación también sirve de mediadora entre las empresas y las administraciones públicas, los grupos políticos y los colectivos que representan los intereses de los agricultores, de los industriales o de las firmas proveedoras de servicios. “Es un trabajo importante que permite hacer llegar nuestra posición a los medios de comunicación y tratar de reconducir los debates hacia términos de rigurosidad profesional”, apostilla.
el aceite. La provincia tiene un peso proporcional a su población en esta asociación, con 75 establecimientos repartidos por los 97 municipios, que representan aproximadamente el 27% de la superficie total de supermercados. Aurelio del Pino, que procede de Castellar, conoce a la perfección el sector del aceite de oliva, que también tiene un peso específico en el colectivo de supermercados. Considera que la crisis de precios se debe, en gran parte, a un exceso de producción que es “imposible” de introducir en el mercado actual. La consecuencia directa cuando se elabora un 50% más del producto que hace diez años es —asegura— el ajuste de precios.
Para remediar este mal, Aurelio del Pino tiene una receta: “Lo que hemos planteado es tratar de trabajar para hacer un buen diagnóstico sobre cómo se puede diseñar el mercado en beneficio del productor y del consumidor, generar una mejor vertebración del sector y ver la fórmula de vender más aceites en otros mercados para ajustar los precios”. En este sentido, niega que los supermercados tengan competencia para hacerlos aumentar o descender, porque solo se limitan a hacer lo posible por conseguir la mejor oferta. “La distribución compra el producto y, por lo tanto, no es la que fija el precio del aceite”, agrega.
Aurelio del Pino augura un buen futuro a sectores profesionales como los supermercados, que mantienen intacta su filosofía. Lo único que piden es un marco jurídico que elimine las distorsiones en la actividad empresarial y que permitan que el mercado crezca sin restricciones a la implantación de empresas. Manuela Rosa Jaenes /Jaén