La chapuza de Martínez Molina
Me imagino cuál debe ser la cara que se les quede a los turistas que visiten la capital y que realicen el trayecto entre la Catedral y los Baños Árabes.
Cuando lleguen al comienzo de la calle Martínez Molina no saldrán de su asombro al comprobar el estado deplorable de la calle, parcheada y remendada una y otra vez para ocultar lo que no deja de ser un monumento a la chapuza. Al menos, los que vienen de fuera desconocen el cúmulo de despropósitos que esta vía -¡en pleno casco antiguo!- ha acumulado a lo largo de los últimos años; lo que, por desgracia, los que aquí vivimos conocemos de primera mano. Ahora, el partido en el Gobierno, afrontará al enésima reforma de la calle. Los vecinos y comerciantes de Martínez Molina tienen el cielo ganado y no les faltan motivos para argumentar su enérgica protesta. El dinero de todos se ha tirado a espuertas en esta calle con reformas mal hechas que han durado un suspiro. ¿Será esta la definitiva?