La base de un corto

Imaginación, curiosidad, valentía y talento son los ingredientes principales que se deben tener si se quiere crear un producto audiovisual decente, y más concretamente un cortometraje, donde se pueden hacer grandes cosas sin emplear sumas millonarias de dinero. Contaba François Truffaut, el director de cine de la Nouvelle Vague francesa, que de joven se echaba la cámara al hombro y se imaginaba, aún sin el presupuesto del que podría disfrutar para sus trabajos posteriores, como sería aquello de rodar su propia vida.

    23 ene 2013 / 16:00 H.

    Años más tarde acabaría rodando “Los 400 golpes”, obra maestra de este movimiento cinematográfico surgido en la Francia de los años 60, donde da vida a Antoine Doinel, su alter ego. Pero claro, para Truffaut, al igual que para la inmensa mayoría de los creativos, los comienzos no fueron fáciles, con unas primeras realizaciones humildes, rodando sin dinero, y utilizando todo lo disponible e inimaginable para contar una historia con los pocos recursos de los que disponía.
    Jaén es cuna de grandes artistas. Fenómenos que, en su afán de desarrollarse, consiguen crear productos culturales de calidad que traspasan fronteras. Historia similar a la de Truffaut en el mundo audiovisual, salvando las distancias, es la de Juan Antonio Anguita. Cuenta el jiennense que, en un viaje suyo a las Islas Canarias, vio que su primo, estudiante de Periodismo, usaba una cámara y grababa varias cosas. Esto despertó la curiosidad del hoy cortometrajista que, por aquel entonces, contaba con dieciséis años y que no paró hasta que su madre le compró una cámara como la de su primo. “En un principio, intentaba rodar tomas con mis amigos, pero se acababan hartando de esto, por lo que hasta que no empecé a conocer a gente que se tomaba esto con más ilusión no pude empezar a desarrollarme”. Anguita explica que, entre cortometrajes, piezas y “sketches”, supera la veintena, y aunque esto sea su “hobby”, se sigue dedicando porque cree que, en un futuro, podrá ganarse la vida con ello. Además de esto, ha realizado dos películas que aún no se han estrenado; “Peatones”, en la que colaboró Diario JAEN, y “Semiprofesionales”. Esta última, recientemente, ha recibido el premio a la Mejor Película de Ficción en el II Festival Mundial de Cine Extremo “San Sebastián de Veracruz”, entre otros galardones.
    Por lo tanto, Anguita tiene un tremendo éxito fuera de las fronteras, pero no reniega de su tierra, aunque advierte que no son muchos los concursos que hay en la provincia para cortometrajes. Uno de ellos es el “Decortoan Joven”, un certamen en el que no pueden participar personas que superan los treinta y cinco años de edad, y con el que el Área de Cultura del Ayuntamiento de la capital pretende potenciar “la cultura del cortometraje en Jaén” El Certamen de Cortometrajes “Decortoan joven”, cuenta, por tanto, con tres premios, de 1.000, 500 y 300 euros, respectivamente. Otro ejemplo es el Made in Jaén, un certamen en que se  busca fomentar la cultura en todas sus vertientes, y que permite a los cortometrajistas de la provincia mostrar sus trabajos en una pantalla grande y ante público,  “Aunque en este evento no entren nuestros cortos a concurso, es muy positivo para todos los creadores que nuestros trabajos puedan ser vistos por todo el que quiera”, apostilla Anguita.
    No obstante, y aunque parezca que los concursos no brillen por su abundancia en Jaén, lo que sí que reluce es el talento y calidad de muchos de los trabajos de los directores jiennenses. Al igual que Anguita, a Juan José Patón, residente en Linares, tiene el talento como bandera, y su historia de amor con el cortometraje viene de lejos. Empezó hace once años, cuando se desplazó a Almería a estudiar Técnico de Realización Audiovisual, y empezó a conocer a gente con sus mismos gustos. Posteriormente, volvió a Jaén, donde siguió formándose y conoció a Juan Antonio Anguita, entre otros. De aquí en adelante, sus progresos han sido exponenciales, consiguiendo la realización de una película a partir de su corto “Zombie World”, estrenado en marzo del año pasado, y del que Patón se muestra bastante orgulloso: “Estoy muy satisfecho con la repercusión de este corto, pues se ha visto en muchos sitios, como Estados Unidos y gran parte de España, y esto ha servido para dar el pistoletazo de salida a una película de la misma temática, que es algo de lo que tenía mucha ganas”.
    El director es optimista con el panorama audiovisual que se despliega en la provincia: “Lo bueno es que para hacer un corto no hace falta que se tenga mucho dinero para crear una buena historia”, asegura. Afirma que la escasez de medios agudiza el ingenio y deja un mensaje reconfortante para el sector del cortometraje en la provincia: “Cuando yo empecé en este mundo, había muy poca gente que hacía cortos, y ahora me alegra saber que son cada vez más los que optan por grabar sus historias”. Eso sí, Patón sabe que ganarse la vida con esto “es complicado” y, de momento, consigue financiación para seguir creando con algunos trabajos personales.
    Quien de momento no se puede ganar lo vida en lo que le  apasiona, que es rodar cortos, es  Julián Ferrero. El jiennense, estudiante de Comunicación Audiovisual en Málaga,  ha tenido que irse a México para ganarse la vida. “Por  aquí me va la vida genial, no llevo ni tres meses y ya soy empresario, y hasta he tenido una entrevista para ser profesor de Universidad en Guadalajara en la rama Audiovisual. “Me tuve que ir de España porque no me podía ganar la vida en lo que a mi me gustaba”, dice. Ferrero, antes de emigrar, colaboró en la creación de Cinejoven, un festival malagueño organizado por Loles Peña, residente en Jaén, y que ha traído a prestigiosos directores de cortos como son Nacho Vigalondo, Borja Cobeada o Eduardo Chapero Jackson. “Creé, junto a mas gente, Cinejoven, para que personas del cine nos hablaran de sus inicios, y que los estudiantes de la universidad se vieran reflejados en ellos”, afirma Peña.

    Elios Mendieta Rodríguez / Jaén
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