La Asociación Quesada Solidaria cumple una década de trabajo en Centroamérica
Irene Bueno /Jaén
La Asociación Quesada Solidaria cumple diez años de trabajo cuyos frutos son materiales y se palpan ya en aulas, hospitales, consultorios e iniciativas de trabajo social. Pero, además, cumple una década invitando a todo aquel que quiera oírle a “cambiar el mundo”. En este tiempo, más de 50.000 personas se han beneficiado de su labor.
Irene Bueno /JaénLa Asociación Quesada Solidaria cumple diez años de trabajo cuyos frutos son materiales y se palpan ya en aulas, hospitales, consultorios e iniciativas de trabajo social. Pero, además, cumple una década invitando a todo aquel que quiera oírle a “cambiar el mundo”. En este tiempo, más de 50.000 personas se han beneficiado de su labor.
La celebración no podía ser de otra manera. “Quesada Solidaria” cumple una década de vida con una mirada al trabajo realizado, pero no para vanagloriarse, sino para tomar nuevos bríos y comprobar que, actuando en lo local, en lo pequeño, se consiguen grandes logros. A la conmemoración no faltó la presidenta de la organización, Dolores Moreno; el vicepresidente, Francisco Vico; el vocal y fundador, Basilio Dueñas, y una gran cantidad de socios y amigos. Además, ejerció como anfitrión el presidente de la Diputación Provincial, Francisco Reyes, y quiso subrayar su apoyo la delegada del Gobierno andaluz, Purificación Gálvez.
La convocatoria comenzó con la presentación de un vídeo en el que una pequeña, “Flori”, toma la palabra para contar con palabras muy sencillas y una gran dosis de ternura cómo es su día a día en una zona rural de Guatemala o de Nicaragua. En el apartado de las intervenciones, Dolores Moreno recordó aquella tarde, del 2 de noviembre de 2002, en la que el cirujano Basilio Dueñas reunió a los vecinos de Quesada en la Casa de la Cultura y les habló de la realidad de otra Quesada, en Guatemala.
Desde entonces se han sucedido todo tipo de iniciativas para alcanzar cada uno de los retos marcados. En este sentido, Francisco Reyes remarcó cómo una población de 6.000 personas ha sido capaz de hacer llegar su ayuda a más de 50.000 habitantes de Guatemala y de Nicaragua. Y es que, según indicó Basilio Dueñas, las intervenciones han sido muchas y muy variadas y han tratado de mejorar el futuro de estas gentes. La atención sanitaria, la educación y el fomento de cooperativas de economía social centran el grueso de un trabajo que comenzó en Guatemala y que, hace cuatro años, se extendió a Nicaragua, dos de los países más pobres de Centroamérica.
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