La Alcantarilla se estremece al ver a su Estrella "encerrada"
Nuria Fernández/Jaén
Una tormenta de granizo fue el primer mal augurio. Hasta entonces, la Cofradía de la Estrella estaba dispuesta a llevar al Cristo de la Piedad y a su Dolorosa por el barrio, que los aguardaba al completo junto al convento de la Purísima Concepción, pero esta vez no llovieron pétalos del cielo.El barrio de La Alcantarilla mantuvo la esperanza hasta el último momento. El cielo no se encapotó hasta minutos antes de las cinco y media, hora prevista para la salida del Cristo de la Piedad y María Santísima de la Estrella, para quienes se llenó la Plaza de la Purísima Concepción.
Nuria Fernández/JaénUna tormenta de granizo fue el primer mal augurio. Hasta entonces, la Cofradía de la Estrella estaba dispuesta a llevar al Cristo de la Piedad y a su Dolorosa por el barrio, que los aguardaba al completo junto al convento de la Purísima Concepción, pero esta vez no llovieron pétalos del cielo.El barrio de La Alcantarilla mantuvo la esperanza hasta el último momento. El cielo no se encapotó hasta minutos antes de las cinco y media, hora prevista para la salida del Cristo de la Piedad y María Santísima de la Estrella, para quienes se llenó la Plaza de la Purísima Concepción.
La Asociación Musical Nuestro Padre Jesús de la Piedad llegó tocando a la casa de hermandad. Todo el mundo parecía tener la certidumbre de que nada iba a alterar las previsiones de la cofradía. De hecho esperaban lluvia para la noche, así que acortaron el recorrido con la intención de escapar a un chaparrón que habían previsto para las doce. Un trueno al borde de la hora señalada certificó que no habría tregua. El agua cayó en tromba segundos más tarde y, después, el granizo turbó la algarabía y la ilusión que no había borrado la lluvia. La tormenta fue breve, pero suficientemente intensa como para que los primeros rostros compungidos hicieran mella en el ánimo de los devotos que todavía no se habían alejado. "Vamos a esperar una hora", dijeron los de la cofradía, todavía esperanzados. Pero solo unos minutos después comenzó el desfile de costaleros, nazarenos y cofrades desde la casa de hermandad hacia la iglesia, con cara de preocupación. Los primeros llantos aparecieron antes de las seis de la tarde. Más información en nuestra edición impresa.