Justicia, de primera necesidad

No corren buenos tiempos, es la frase archiconocida que encabeza cualquier análisis de la sociedad actual, pero correrán mucho peores si lo básico y de primera necesidad no nos guardamos muy mucho de conservarlo. En 17 de enero de 2004 en Baeza, un individuo de origen marroquí acabó con la vida de Francisco Navarrete Moreno de 22 años, asestándole una puñalada mortal en el pecho.

    07 feb 2012 / 10:15 H.

    El asesino confeso consiguió el tercer grado en marzo del pasado año sin haber cumplido la mitad de la condena y en diciembre del mismo, dejó de presentarse en prisión, encontrándose en paradero desconocido con orden de busca y captura. No sé hasta qué punto hay quién merece que se le otorgue una segunda oportunidad tan a la ligera, a Paco nadie se la dio y le arrancaron la vida de cuajo sin preguntarle siquiera el nombre. Apuesto firmemente por la reintegración social, pero me parece una burla capital a la justicia y, sobre todo, a la memoria de las víctimas, que personas que han cometido faltas tan graves anden libres sin ningún tipo de control. La justicia es una primera necesidad de los ciudadanos y el sistema debería preservar su integridad. Nos encontramos en una época difícil en la que se devalúa el valor de todo, en la que se castiga con mayor severidad la violación de los derechos de autor que el asesinato de una persona, en la que los “presuntos” se convierten en víctimas, y en la que las víctimas reales se olvidan, devoradas por las fauces de un gigante llamado injusticia.
    Sonia Tirado es relaciones públicas