Jaén tiene que soportar que el mundo dude de su aceite de oliva

Hoy se cumplen dos meses desde que se hizo pública la operación Lucerna, en la que se detuvo a 19 personas por mezclar aceite de oliva con otros, como de palma y aguacate, y por ser presuntos autores de otros delitos vinculados al fraude fiscal. La Agencia Tributaria dio la pista a seguir.

    14 abr 2012 / 09:08 H.

    Hace dos meses, la “operación Lucerna” dejó en el mercado el mensaje de una intervención de la Guardia Civil para desmantelar una red que se dedicaba, supuestamente, a mezclar zumo de aceituna con otro de aguacate y de palma y venderlo con el “santo” nombre de aceite de oliva. La investigación —en el comunicado oficial del Ministerio del Interior— señaló a Jaén y Córdoba, lo que puso en el disparadero de las “habladurías” la calidad de sus aceites, lo que afecta directamente a su reputación. Asimismo, se señaló a pueblos enteros.
     Hace ya casi dos meses que una amplia representación del sector se reunió con el subdelegado del Gobierno o le remitió cartas —la Federación Española de Fabricantes, la Asociación de Almazaras de Jaén, la Denominación de Origen Sierra Mágina y la Asociación de Envasadores de Aceite de Oliva—, Juan Bautista Lillo Gallego, para pedirle ayuda. Querían que se limpiara la imagen de Jaén y los pueblos afectados y consideraban que había que decir las empresas o marcas incluidas en la operación, ya que es la mejor manera de limpiar el nombre de los que apuestan por la calidad y son totalmente pulcros en el negocio del aceite.
    En cambio, han pasado dos meses y no se ha avanzado un solo paso en este sentido. La investigación ya no está protegida por secreto de sumario, pero no se conocen las marcas investigadas ni las empresas. Sin embargo, esto hace que se dude, en general, del aceite “made in Jaén” en buena parte del mundo. Precisamente, empresas señeras con amplia presencia en los mercados, como Castillo de Canena, reconocen que desde que salió a la luz la operación han tenido que dar “muchas explicaciones”, pese a que ellos mantienen una pulcra apuesta por la calidad. No obstante, admiten que sus importadores se han puesto en contacto con su empresa para ver qué pasaba. Quizá pueda parecer exagerada la afirmación de que hay partes del mundo en las que se duda de la reputación del aceite de oliva de Jaén. Sin embargo, hay evidencias para decir que esta afirmación no está en absoluto alejada de la realidad.
    un “email” dañino. Cuando se destapó la “operación Lucerna”, se remitió un correo electrónico que ha hecho daño. Ha circulado por muchos importadores de aceite de oliva del mundo y se achaca que salió de una persona relacionada con la empresa oleícola Urzante —de Navarra—. Daba unos enlaces de prensa “on line” y avisaba del fraude con los aceites del sur de España, lo que daba a entender que era más seguro comprar el producto español en el norte. El correo electrónico hizo que muchos importadores norteamericanos se cuestionaran la bondad de los aceites que llegaban desde Jaén.
    Tanto “viajó” el correo que llegó hasta los ordenadores de la Oficina de la Agencia Andaluza de Promoción Exterior (Extenda) en Miami, que lo puso en conocimiento de la propia Junta de Andalucía. De hecho, según ha podido saber Diario JAEN, un alto cargo del Ejecutivo andaluz remitió una carta al creador del correo en el que —a título más profesional que institucional— le decía que desprestigiar el aceite andaluz con una operación puntual en Estados Unidos no eran “buenas artes” comerciales y, sobre todo, éticas.
    la fama. Un correo electrónico y una información sobre una operación de la Guardia Civil sobre un supuesto fraude no destruyen la buena reputación que tiene el aceite de oliva de Jaén en el mundo. Sin embargo, sí que contribuye a generar dudas y a que se vincule esto con casos parecidos y, luego, se cree una “bola” especulativa que toca el nombre de Jaén, ya que el Gobierno de España aún no ha señalado a los culpables para librar de pecado a los “inocentes”, que es la inmensa mayoría del sector.
    De ahí que la “operación Lucerna” de Jaén y Córdoba comienza a sonar entre los importadores de aceite de oliva del mundo como un caso de fraude, que se mezcla en las conversaciones internacionales con el “aceite de alcantarilla” de China, las medidas en aduanas para controlar la entrada de partidas “dudosas” y el aviso en Italia de que algunas marcas vendían un aceite de menor calidad, pese a que decían que era extra en las etiquetas. Por ello, el mercado internacional, que es la principal vía de ventas del zumo de aceitunas —ante el estancamiento o ligero retroceso del consumo en España— tiene cautela también con las partidas que llegan desde Jaén y Córdoba, ya que la “operación Lucerna” no ha sonado con ese nombre en Estados Unidos, Italia, China, Australia y otros países europeos, aunque los medios de comunicación se han hecho eco de las informaciones y se han encargado de decir a los operadores de estos mercados que hay que estar atentos con las partidas andaluzas porque algo hay. Sería falso decir que se ha dejado de comprar aceite de oliva de Jaén y Córdoba, pero sí que existen dudas que antes de la “operación Lucerna” eran impensables.
    protagonistas. Castillo de Canena vende en 42 países y reconoce que ha tenido que “bregar” con algo que no era suyo desde que se destapó el supuesto fraude que señaló a Jaén y Córdoba. “Hay que tener mucho cuidado a la hora de gestionar estas crisis. Me viene a la mente el Ecoli, que se vinculó a los pepinos y ha hecho mucho daño a todo el sector hortofrutícola de Almería. A nosotros nos han llamado distribuidores y hemos tenido que perder el tiempo en dar explicaciones de algo que no era nuestro. Sabemos que hubo una empresa española que mandó un email a grandes compradores. Si esto lo hace una española, qué puede hacer una de Italia, Túnez o Grecia. Nos jugamos nuestra fama, el buen nombre de Jaén y perderlo sería un daño irreparable”, dice Francisco Vañó.
    Asimismo, el director general de Castillo de Canena afirma que puso en conocimiento las dudas sobre las partidas de aceite a la Asociación de Almazaras. “Me dijeron que la respuesta del Gobierno era que estaba bajo secreto de sumario. Creo que hay que decir las marcas investigadas por fraude, aunque no estén condenadas. Las llamamos presuntas o supuestas, pero que se digan. Urdangarín tampoco tiene sentencia y bien que se dice su nombre”, concluye Francisco Vañó. Enrique Alonso / Jaén