Irracionalidad del sistema
Independientemente de la irracionalidad del sistema electoral español, los grandes partidos están convirtiendo la política en un lodazal. No solo escándalos, corruptelas, corruptos, prepotentes, ésto, con ser gravísimo, no resulta ser lo peor.
Lo más negativo viene de la tendencia imparable de mentir hasta llegar al poder. No es de recibo que la campañas electorales se centren en programas que se incumplen desde el primer día de la acción de Gobierno. No me vale que una vez llegan al poder ven que la realidad es otra. Eso solo significa que no hacen bien su trabajo parlamentario para conocer las circunstancias de Gobierno, cuando lo sustentan, y control del mismo, cuando son oposición. ¿De que vale que yo vote a alguien que me propone una cosa y luego hace la contraria? En esto PSOE, PP y la antigua UCD han actuado de igual forma, 35 años después la democracia aún no está desarrollada. Lo lamentable es que los ciudadanos tengamos que esperar cuatro años para poder sancionar dichas conductas. A veces ya llegan a rizar el rizo y nos dicen sin recato que lo hacen por el interés general. ¿Qué leches interés general? Yo les pido, les exijo que me digan qué van a hacer, cómo y cuándo, y yo, propietario de mi voto, decidiré, así no me engaño; y desde luego no es ético, debería incluso ser ilegal, que ustedes incumplan sistemáticamente lo que han ofertado en sus programas a los votantes españoles. Parece sencillo ¿No? Aunque la complicación viene de sus perversos motivos para llegar al poder, y gobernar, no lo olviden, no solo es la acción de mandar. Mandar es un medio no un fin.
Manuel Pérez Perálvarez es agente ferroviario