¿Quién le pone el foco a Jaén? del Blog Palabra perdida



Pareciera que Jaén tenga que llevar otro ritmo por decreto, un ritmo acomodaticio a lo que dicten otros o al desarrollo último de iniciativas que la tocan de forma tangencial o en las que está presente como convidada de piedra. Como si de una actriz de reparto se tratara y no hubiera foco bueno para iluminarla ni papel protagonista que escribirle. Crédulos y sin hastío aparente asistimos a que, por enésima vez, cualquier proyecto de trámite se publicite como si fuera a cambiar el curso de nuestra historia.

    06 nov 2013 / 21:50 H.

    No hay vergüenza ajena, la máquina está tan engrasada que vienen a Jaén, solos o acompañados, y nos venden una burra vieja y desdentada. Incluso si se destacan las carencias te pueden afear el discurso por victimista, paradójicamente quienes lo hacen más alto son, precisamente, quienes tienen en su mano cambiar las cosas o, al menos, pelear por hacerlo. Cada vez la distancia entre el político y el ciudadano es mayor, pero si comparamos el discurso con la realidad el abismo es sideral.  

    No sabemos, pero intuimos, que poderoso brebaje de partido hace dóciles a quienes conocen los olvidos seculares de esta provincia. Como es capaz esa estructura orgánica de pulirles el discurso hasta no encontrar diferencias entre un dirigente de Jaén y otro de Móstoles. Frases hechas, intercambiables, vacías, naderías que llegan al ciudadano como el ronroneo del gato, como una banda sonora que nada aporta a la película diaria. Y luego, ensimismados en su doctrina, se sorprenden de que el ciudadano los iguale por demérito. El silencio cómplice, y no solo en esa corrupción pegada al sistema, sino en el discurrir del día a día, que aparta a unos para favorecer el ascenso de otros o, lo que es peor, asciende al menos válido para evitar el enfrentamiento interno.

    Una costosa tontocracia para el ciudadano, pero que permite un fácil control de los partidos. Lo doloroso, sin embargo, no son sus manejos sino su capacidad para adocenarnos, adormecernos como una película mala después de comer, que nos hace perder el interés a cada minuto. El proceso es tan sibilino que mejora la habitación 101 del Gran Hermano, no es que sean capaces de hacernos creer que 2+2=5, es que directamente nos da igual la cuenta. Buena parte de lo que nos ocurre es, precisamente, por esa pérdida de interés por los asuntos públicos, empezando por el portal de nuestra casa. Hemos dejado de implicarnos, de fiscalizarles, las asociaciones y colectivos son dependientes de sus dádivas y acaban parasitados. No hay manera de corregirles el rumbo y cada cuatro años es demasiado plazo para un sistema gripado. Debemos de darles ejemplo desde la base, afearles la conducta, desde una conciencia ciudadana que es capaz de luchar por objetivos comunes.

    Si antes el manido e interesado enfrentamiento entre Administraciones era bochornoso, hoy es hiriente. Jaén no se lo puede permitir. Somos la otra Andalucía, y estamos encantados de serlo, el que no sepan ponernos la etiqueta es su problema, el nuestro romper la brecha existente. Si hablamos de deuda histórica, Jaén ha prestado demasiado talento, aportando mucho y recibiendo poco. Tenemos demasiados recibos sin cobrar y solo exigimos lo nuestro. Unas infraestructuras acordes con el siglo XXI y nuestro entorno, no podemos parar ahora por falta de financiación lo que era necesario hace 20 años. Y ese debería ser el mayor empeño de nuestros políticos, pero no lo es. Se necesita un acuerdo de mínimos sobre lo que queremos para esta provincia, pero eso requeriría nobleza, altura de miras y política con mayúsculas. Corremos el riesgo de perder otro tren, retroceder otro escalón y sería doblemente injusto. Los que históricamente más recibieron están mejor preparados para afrontar esta crisis, no nos hablen de porciones, cuando antes otros se atragantaron del pastel común. Basta ya de complejos de inferioridad que no son ciertos, en cualquier ámbito Jaén cuenta con personal de primera. Emprendedores, agricultores que arriesgan, empresarios que crean empleos y lo mantienen en plenas dificultades, comprometidos con su entorno, investigadores talentosos que emigran pero que siguen sumando por Jaén, una provincia, en suma, trabajadora y humilde, que, históricamente, siempre supo pelear en cualquier escenario. Imaginen, si, por un momento, ese escenario acompañara más, seguro que vendrían muchos papeles principales. Tablas no nos faltan, quizá sobren actores secundarios, el guion es bueno y a falta de buenos directores de escena, la obra, inevitablemente, tendrá que ser coral.